Amigos del Sagrado Corazón:

¡Una manito, por favor!

Sí, ¡una manito, por favor!, para el templo del Sagrado Corazón de Jesús del barrio de Barracas... está sufriendo un deterioro que no podemos disimular... y no es de poca monta... las fotos y relatos de esta página lo demuestran...

Es uno de los templos católicos más hermosos de nuestra ciudad de Buenos Aires. Sus dimensiones nos hablan a las claras de la dimensión de la fe de quienes pusieron su dinero para que el Corazón del Redentor pueda hacerse presente en este barrio..
Su majestuosidad arquitectónica, imponente por fuera y por dentro, es una invitación a elevar los ojos, los sentimientos, el corazón, hacia "El Infinito, el Señor de los Cielos, cuya inmensidad no cabe en el orbe entero"... Esta es la fe que aparece evidente...

Pero cuando vemos el mantenimiento elemental tan descuidado: el techo herrumbrado, manchas de humedad, deterioro interior y exterior,... también nos hablan de fe, de la fe nuestra... herrumbrada... como las chapas del techo, para nada a la altura de quienes nos brindaron esta joya de Arte y de Fe.

En realidad lo que nos falta, tal vez, no sea dinero, sino esa fe generosa, operante, capaz de afrontar con audacia los mayores desafíos... no les parece?

Para todos aquellos que sientan que pueden "dar una manito" en dinero o en materiales comuníquense con el Ingeniero Francisco Ortigueira, teléfono: 4301.5373 o al mail fortigueira@radar.com.ar

En justicia no puedo dejar de agradecer desde ya a los profesionales que han puesto, gratuitamente, su saber y su corazón en estos primeros pasos serios para hacer efectiva la restauración necesaria. En este sitio de internet verán algunas de las muchas horas que han donado al Sagrado Corazón... y a su templo de Barracas.

¡Que ese Corazón ardiente de Jesús encienda el nuestro con su amor!. Solo el amor nos hace piedras vivas del único templo verdadero que formamos los discípulos de Jesús. Con Él, todo lo podemos

Reciban el saludo del Padre Arce, el Padre Martín, el Padre Traverzaro, el Padre Enrique y de toda la Comunidad Parroquial:

Padre Francisco Daleoso
párroco