7 ECCE ANCILLA

El Fiat de María

Purificamos y presentamos por María

Nuestro Magníficat

María al pie de la cruz

Pensamiento

Ecce venio


7 ECCE ANCILLA

 

San Miguel Garicoits nunca separó el Ecce venio del Verbo Encarnado de la ofrenda de la Virgen entregándose totalmente a la voluntad divina en cuanto la saludó el ángel. Estos dos actos realizados al mismo tiempo por el Corazón Sagrado de Jesús y el Corazón inmaculado de María, parecen no sólo solidarios entre sí, sino verdaderamente complementarios, a nivel mismo de sus respectivos roles de Hijo y de Madre en la salvación del mundo. Y lo mismo que el destino del Redentor está virtualmente contenido en el Ecce venio de la Encarnación, el de la  Corredentora está entero en el Ecce ancilla.

Tenemos Poco textos de san Miguel sobre la Virgen. Este vacío se debe a que el P. Etchecopar no escribió estas instrucciones. Es tanto más deplorable cuanto mayor fue la devoción que el P. Garicoits tuvo por la Virgen. Sobre esto, todos los testigos son unánimes. No hay más que recorrer el Sumario del proceso de beatificación para recoger numerosísimos testimonios.

1. "Se había inscrito en la Cofradía del Rosario perpetuo y había elegido las tres de la mañana. Después de su muerte, se encontró la hola de admisión" (p. 262). Rezaba cada día, no sólo los cinco, sino los quince misterios del Rosario" (261).

2. Hizo adoptar por todos los sacerdotes del Insúluto la costunibre (le terminar la Liturgia de las 11oras por el Sub tituin (Bajo tu amparo). Dispuso que la Comunidad dijera cada día, después ¿le la oración ¿le la noche, el Ave maris Stella (Dios te salve, Estrella del mar), el Sub tiluni praesidium (Bajo tu amparo), el Memorare (Acordaos) j, la oración Defiénde, quaesumus (Defiende, le pedinios) (261). Reconiendaba el rezoftecuente del Magnífflcat. Era muy amigo del escapulario y hablaba de él con fervor (237).

3. En las fiestas de la Virgen, incluso en las suprimidas, mandaba cantar la misa, las vísperas y la exposición del Santísimo (260). Quiso también que se cantase la misa cada primer sábado y que asistieran todos los miembros de la comunidad. Los no sacerdotes comulgaban y, se cantaba al final la Salve (260).

 4. Cuando el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, mandó celebrar solemnemente la misa en Betharram. Fue de los primeros en adherirse a las apariciones de Lourdes y envió en seguida su ofrenda. Cuando regresó de Toulouse, después del importante y decisivo retiro, se postró ante Nuestra Señora para ofrecerle su resolución y recibió de sus manos una extraordinaria gracia. La llamaba La Dueña de la casa y no quiso, a ningún precio, dejar la margen izquierda del río Ga­ve en donde está Betharram, para fundar el Colegio en el otro lado, mucho más amplio. "La Virgen- decía- ha escogido Betharram. Soy de la opinión de que nos arreglemos como podamos. Nuestra Señora, si preciso, dispondrá del lugar necesario"- El terreno de la margen izquierda era muy estrecho-. Esto último resume perfectamente sus disposiciones hacia la Virgen. A falta de textos desarrollados, léanse los próximos que nos quedan.


El Fiat de María

En el Misterio de la Encarnación ¡qué poderosa acción, por parte de Dios, en el seno de la Virgen! El Espíritu Santo viene sobre ella. la fuerza de lo Alto la cubre con su sombra. Pero es necesaria la cooperación de la creatura. Los profetas hablaban así de esta cooperación: Aperiatur terra et germinet Salvatorem (Ábrase la tierra y germine el Salvador (ls. 45,8).

La tierra debe responder a los cuidados que el cielo le prodiga. María aporta al sublime designio de Dios una perfecta cooperación, se inclina... Ecce ancilla Domini... (He aquí la esclava ... ). obedece al impulso de una fe y una caridad heroicas: Fiat mihi secundum Verhum tuum (Hágase en mí según tu palabra) (P).

 

Purificarnos y presentarnos por María

He aquí una doble fiesta: la Purificación y la Presentación: pero también he aquí dos prácticas muy necesarias: purificamos y presentarnos. Las dos debemos hacer caminar juntas hasta la muerte: vivir y morir purificándonos de nuestras faltas diarias y presentándonos a María,‑ por María. a Jesús y por Jesús al Padre celestial. Pensémoslo a menudo. amémoslo. hagámoslo. Amén (L).

 

Nuestro Magníficat

Me siento obligado a recomendarte, con toda m, alma, que vivas el gozo del Señor y lo transmitas en tu conducta y en tus relaciones con Dios, el prójimo y contigo mismo, como María. Dios tiene puesta en ti su mirada para purificarte, protegerte y colmarte de beneficios. Ante esa mirada salvadora, protectora y benévola, ¿no deberías, acaso, estar siempre alegre y rebosar de alegría? Sobre todo tú. a quien esa mirada eligió y, condujo tan visiblemente hasta hoy por la senda de la vocación. Di, pues, y no dejes de decirlo: Mi alma glorifica al Señor, porque ese Dios inmenso, ese Padre. me mira... Practicar y predicar siempre esta devoción. rebosante de fe. confianza, amor a Dios, abnegación por el prójimo y por todo lo que la concierne.

Sea el Magníficat tu cántico preferido, fiel expresión de tus sentimientos (L).

 

María al pie de la cruz

Mira a la Virgen al pie de la Cruz. Está ahí, de pie, sufriendo lo indecible. Pero no se queja, no pide cambiar de posición, contenta y feliz con lo que Dios le da; sumisa, pues, como cuando el ángel la saluda como Madre de Dios. ¡Siempre grande, siempre fuerte, siempre igual a sí misma: ecce ancilla Domini.

Habría que imitarla, sin decir: "Me gustaría agradar, y aquí desagrado; por eso, quiero cambiar de casa. Quisiera hacer el bien, y soy una carga en mi oficio. Debo ser empleado en otro sitio". Más bien, digamos: "Estoy donde Dios me quiere. Estoy como Dios me quiere: ecce ancilla Domini, fiat mihi secundum verbum tuum, Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu santa voluntad" (Le. 1, 38) (V).

Esta mañana, estaba en Igón: Hemos meditado estas palabras: "La Madre de Jesús estaba de pie junto a la Cruz". Semejante Madre, la Madre de semejante Hijo... de pie, no desanimada, al contrario, valiente, sumisa, contenta de estar al pie de la Cruz, en que está cruelmente clavado su querido Hijo. Ahí, en plena noche oscura, aunque es de día. Está ahí, en medio de toda esa canalla. Ahí. Tan sumisa, tan buena, incluso para los verdugos de su Hijo. Nunca nos cansaremos de contemplar a la admirable Madre de Dios y de todos los hombres. En su porte exterior, ¡qué modestia, qué dulzura, qué calma! Dentro, sin duda, ¡qué inmenso dolor! Pero, ¿amargura, queja, murmuración, indignación? En absoluto. Aunque sufrió, es siempre dulce, toda caridad y sumisa a la voluntad de Dios. Feliz por la voluntad de Dios, aunque fue muy amarga para ella. ¡Qué Hija de la Cruz! Hija mía, sé siempre semejante a ella. ¡La voluntad de Dios la hacía tal, tan buena Hija de la Cruz! Aprende a encontrar en la voluntad de Dios la misma felicidad que María. Apréndelo sin falta, hija (L).

 

Pensamiento

Imitad a María al pie de la Cruz. Sufría, pero ella quería su dolor: quería la muerte de su Hijo porque Dios lo quería (L)

 

Ecce venio

(Oración compuesta por san Miguel Garicoits)

 

¡Oh María, aquí estamos!

Recíbenos

y preséntanos a tu divino Hijo.

Dios te salve María, etc.

 

¡Oh Jesús, aquí estamos!

Recíbenos de manos de tu santa Madre

y preséntanos al Padre.

Alma de Cristo, santifícame, etc.

 

¡Oh Padre eterno, aquí estamos!

Recíbenos de manos de tu divino Hijo.

Nos confiarnos a tu amor.

Sí, Dios mío, aquí estamos,

sin reserva, ahora y siempre,

bajo la guía del Espíritu Santo

y de los superiores,

bajo la protección de Jesús y de María,

de los ángeles y de nuestros santos patronos.

Padre nuestro, etc.

 

 

N o t a s

 

(1) Congregación fundada a principios del s. XIX por san Andrés Hubert Fourriet y santa Juana Isabel Bichier des Ages.

(2) Un santo vasco: el Beato Miguel Garicoits, de Gigord, 1936.

(3) Véase este relato en Bemoville, cap. IX: Triunfo del P. Garicoits.

(4) Correspondencia de San Miguel Garicoits 1 y 11, P. Eduardo Miéyaa (fuera de comercio).

(5) Charla dada en el seminario de Bayona. El texto completo fue publicado en el Echo de Betharram, enero-febrero de 1933.

(6) Vida y Cartas del P. Miguel Garicoits por el R.P. B. Bourdenne, 2' edición, 1889, p. 206-207.

(7) Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad. Se humilló haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz

(8) Ver la continuación de este texto importante.

(9) Escrito del santo sobre la Forma de vida de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús.

(10) La biografía del P. Etchecopar, tercer Superior General de los sacerdotes del Sagrado Corazón de Betharram, se publicó en 1937 (Ediciones Spes) por el P. Pedro Femessole. Su beatificación ha sido iniciada ya en Roma y el proceso apostólico está terminado.

(11) Colección de Pensamientos del R.P. Miguel Garicoits. Toulouse. Privat, 540 pág. in 32, 1890.

(12) Lugar de ejercicios militares en Bayona.

(13) Alusión a una conversación de Tauler, recogida por Surius. Tauler se encuentra con un mendigo a la puerta de la Iglesia. Éste le dice cómo encontró la felicidad en la renuncia a toda creatura para unirse sólo con Dios (Sermones de Tauler, traducidos por Ch. Sainte-Foi, Pousselgue, 1855, t, 1, p.65-67).

(14) San Miguel se sitúa aquí en el plano del destino eterno y no en el de la simple justicia conmutativa que regula las relaciones particulares entre los hombres.

(15) Estas notas son un resumen de una nueva meditación o el bosquejo de una charla. Encontramos muchos semejantes en los escritos.

(16) Alusión al golpe de Estado de Napoleón III.

(17) Alusión a los sufrimientos que marcaron el papado de Pío IX.

(18) Alusión a las rocas que dominan el santuario de Betharram.

(19) Estas palabras con que San Miguel gustaba resumir su ideal, están extraídas de Suárez (Rel. Soc. Jesu, Lib. 1, cap. 2, n. 8).

(20) El Uno. Leonide nació en Lestelle, cerca de Betharram. Entró como hermano lego y murió, como si fuera predestinado, a los 15 años. San Miguel, que lo conoció de pequeño, hablaba de él, luego de su muerte, así: "Amemos la Cruz, como el Hermanito Leorude, que todos conocisteis. ¡Qué maravilloso niño! A los 5 años, en lo más crudo del invierno, se hacía despertar, bajar de la cama, por su padre. Llamaba a nuestra puerta y se iba a la capilla. Tales felices disposiciones se multiplicaron con la edad. Admitido en la comunidad como Hermano, se convirtió, por su piedad y su amor a la Cruz, en modelo de los Hermanos. Niño como era, sabía la brillante filosoria del crucifijo, al punto de ser admirado por todos los que lo trataban (Vida, la Ed., p. 276).

(21) Secretario de Mons. Loyson, obispo de Bayona.

(22) "Lo hice un ser espiritual, incluso en la carne... Y ahora se ha vuelto carnal, incluso en el Espíritu" (Bossuet, Elevaciones, 7 a Sem., Y Elev. Cf. san Agustín, La ciudad de Dios, Lib. XIV, Cap. 15. P.L. 61, 423).

(23) Vicario General de la diócesis de Poitiers y superior de las Hijas de la Cruz.

(24) Evaristo Etchecopar, tío del futuro P. Augusto Etchecopar.

(25) Alusión al desafortunado Sauzet, ejecutado el 27 de Febrero en Pradelles (Haute-Loire) y cuya muerte fue muy edificante.

(26) Se trata del P. Passaglia, salido de la Compañía de Jesús en 1859. La prueba, como intuyó san Miguel, le resultó favorable: murió en 1887. reconciliado con la Iglesia.

(27) Esta reprimenda de san Miguel apunta a las gestiones hechas por algunos misioneros de América ante la Santa Sede para obtener más amplios poderes a fin de ejercer el ministerio sacerdotal en otras provincias. fuera de la diócesis de Buenos Aires.

(28) Alude al suplicio de Sauzet. Según declaraciones del sacerdote que lo asistió, san Miguel creía en la inocencia del condenado quien, calumniado, aceptó con heroísmo la muerte antes que denunciar al verdadero culpable.

(29) Industrias para curar las enfermedades del alma: publicación del P. Claudio Aquaviva -finales del s. XVI-, Superior general de la Compañía de Jesús. San Miguel apreciaba mucho esta obra y la recomendaba mucho a los superiores.

(30) Obra publicada en los inicios de la Compañía y que contiene preciosas indicaciones para hacer con provecho los Ejercicios Espirituales de san Ignacio.

(31) Mons. Lacroix, al no querer establecer la comunidad de Betharrani como Instituto religioso, permitió, con muchas restricciones, pronunciar los votos.

(32) Bossuet había dicho casi lo mismo: "Sin apenamos por rebosar de pensamientos ambiciosos, preocupémonos por alcanzar horizontes lejanos de bondad; y, en oficios delimitados, tengamos una caridad infinita (Sermón sobre La ambición, Ed. Lebarq, T. 4, p. 153 ».

(33) El venerable P. Luis Eduardo Cestac, fundador de las Siervas de María de Anglet (Bayona).

(34) El P. Rossigneux era catedrático de Universidad.

(35) Era el momento en que el P. Garicoits sometía a Mons. d'Astros el proyecto de fundar el Instituto.

(36) San Miguel recurre muchas veces al ejemplo del ferrocarril y saca diversas conclusiones. Su espíritu, muy sensible al progreso, estaba fuertemente conmocionado por el tipo de locomoción, nuevo entonces, que cambiaba considerablemente las condiciones de los viajes y facilitaba así los desplazamientos de los misioneros.

(37) San Alfonso Ligorio era hombre de experiencia. Encaraba las cuestiones, las verdades, del lado práctico. Era prácticamente práctico, practico practice. ¡Cuántas aberraciones en los que miran las cosas especulativamente! ¡Cuántas falsas decisiones! Jansenistas apartando a pueblos de la comunión y dejándolos vivir como animales. [ Apreciación valorativa del P. Garicoits ]

 

El origen de los textos se indicará por las siguientes letras:

 

E: Escritos de San Miguel

L: Cartas

P: Libro de Pensamientos

I: Cuaderno inédito de conferencias de san Miguel.

C: Cuaderno del Hno. Cachica, escolástico, que recogió preciosos apuntes de las conferencias y de las clases de san Miguel en 1858 y 1859. S: Sumario de testimonios en el proceso de beatificación.

V: Vida de san Miguel, por el P. B. Bourdenne