Encuentro de Directivos y Catequistas

4 de septiembre de 2010

Casa Regional - Buenos Aires

 

 

 

 

 

 

¿QUIEN?
Luis Guitarra www.luisguitarra.com

 

FVD

La inevitable emergencia educativa

 (Benedicto XVI a la Asamblea de la Diócesis de Roma y

a la Conferencia Episcopal italiana)

 

La gran "emergencia educativa", surge de:

 

Ò     La creciente dificultad que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones  los valores fundamentales de la existencia y de un correcto comportamiento,

Ò     La dificultad que existe tanto en la escuela como en la familia, y se puede decir que en todos los demás organismos que tienen finalidades educativas.

 

Una emergencia inevitable:    

En una sociedad y en una cultura que con demasiada frecuencia tienen el relativismo como su propio credo—el relativismo se ha convertido en una especie de dogma—,falta la luz de la verdad, más aún, se considera peligroso hablar de verdad, se considera "autoritario", y se acaba por dudar de la bondad de la vida —¿es un bien ser hombre?, ¿es un bien vivir?— y de la validez de las relaciones y de los compromisos que constituyen la vida.

 

Las raíces profundas de esta emergencia

 1) Un falso concepto de autonomía del hombre:  

  1. El hombre debería desarrollarse sólo por sí mismo, sin imposiciones de otros, los cuales podrían asistir a su autodesarrollo, pero no entrar en este desarrollo.

  2. En realidad, para la persona humana es esencial el hecho de que llega a ser ella misma sólo a partir del otro, el «yo» llega a ser él mismo sólo a partir del «tú» y del «vosotros».

  3. Está creado para el diálogo, para la comunión sincrónica y diacrónica.

  4. Y sólo el encuentro con el «tú» y con el «nosotros» abre el «yo» a sí mismo.

  5. Por eso, la denominada educación anti-autoritaria no es educación, sino renuncia a la educación: así no se da lo que deberíamos dar a los demás, es decir, este «tú» y «nosotros» en el cual el «yo» se abre a sí mismo.

  6. Por tanto, me parece que un primer punto es superar esta falsa idea de autonomía del hombre, como un «yo» completo en sí mismo, mientras que llega a ser «yo» en el encuentro colectivo con el «tú» y con el «nosotros».

 

2) El agnosticismo  

que brota de la reducción de la inteligencia humana a simple razón calculadora y funcional, y que tiende a ahogar el sentido religioso inscrito en lo más íntimo de nuestra naturaleza.

 

3) El escepticismo y en el relativismo .  

El  proceso de relativización y de desarraigo destruye los vínculos más sagrados y los afectos más dignos del hombre, y como consecuencia hace frágiles a las personas, y precarias e inestables nuestras relaciones recíprocas.

En la actualidad, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio "yo".                                                                   

         Por consiguiente, dentro de ese horizonte relativista no es posible una auténtica educación, pues sin la luz de la verdad, antes o después, toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de  la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común. 

          Así pues, es evidente que no sólo debemos tratar de superar el relativismo en nuestro trabajo de formación de las personas; también estamos llamados a contrarrestar su predominio destructor en la sociedad y en la cultura.   Por eso, además de la palabra de la Iglesia , es muy importante el testimonio y el compromiso público de las familias cristianas, especialmente para reafirmar la intangibilidad de la vida humana desde la concepción hasta su término natural, el valor único e insustituible de la familia fundada en el matrimonio,  y la necesidad de medidas legislativas y administrativas que sostengan a las familias en la tarea de engendrar y educar a los hijos, tarea esencial para nuestro futuro común. También por este compromiso os doy gracias cordialmente

          Con palabras más sencillas y claras, se trata de la exclusión de las tres fuentes que orientan el camino humano.

 

1.      La primera fuente debería ser la naturaleza;                         

Pero la naturaleza se considera hoy como una realidad puramente mecánica y, por tanto, que no contiene en sí ningún imperativo moral, ninguna orientación de valores: es algo puramente mecánico y, por consiguiente, el ser en sí mismo no da ninguna orientación.                                                                               

 Por esto es fundamental encontrar un concepto verdadero de la naturaleza como creación de Dios que nos habla a nosotros; el Creador, mediante el libro de la creación, nos habla y nos muestra los valores verdaderos.

 

2.      La segunda fuente, la Revelación                                                                 

La Revelación se considera o como un momento del desarrollo histórico y, en consecuencia, relativo como todo el desarrollo histórico y cultural; o —se dice ― quizá existe Revelación, pero no incluye contenidos, sino sólo motivaciones. Así recuperar también la Revelación :

 reconocer que el libro de la creación, en el cual Dios nos da las orientaciones fundamentales, es descifrado en la Revelación ; se aplica y hace propio en la historia cultural y religiosa, no sin errores, pero de una manera sustancialmente válida, que siempre hay que volver a desarrollar y purificar.  

 

3.      La tercera fuente, la historia,  

Y si callan estas dos fuentes, la naturaleza y la Revelación , también la tercera fuente, la historia, deja de hablar, porque también la historia se convierte sólo en un aglomerado de decisiones culturales, ocasionales, arbitrarias, que no valen para el presente  y para el futuro. Por tanto, en este «concierto» —por decirlo así— entre creación descifrada en la Revelación , concretada en la historia cultural que va siempre hacia adelante y en la cual hallamos cada vez más el lenguaje de Dios, se abren también las indicaciones para una educación que no es imposición, sino realmente apertura del «yo» al «tú», al «nosotros» y al «Tú» de Dios.

 

Nuestras respuestas educativas en esta emergencia.  

Educar nunca ha sido fácil, pero no debemos rendirnos: faltaríamos al mandato que el Señor mismo nos ha confiado al llamarnos a apacentar con amor su rebaño. Más bien, despertemos en nuestras comunidades el celo por la educación, que es un celo del «yo» por el «tú», por el «nosotros», por Dios, y que no se limita a una didáctica, a un conjunto de técnicas y tampoco a la trasmisión de principios áridos.

Educar es formar a las nuevas generaciones para que sepan entrar en relación con el mundo, apoyadas en una memoria significativa que no es sólo ocasional, sino que se incrementa con el lenguaje de Dios que encontramos en la naturaleza y en la Revelación , con un patrimonio interior compartido, con la verdadera sabiduría que, a la vez que reconoce el fin trascendente de la vida, orienta el pensamiento, los afectos y el juicio.

 

1ª Respuesta:  acompañar en el descubrimiento y asimilación personal de   la verdad.  

La tarea educativa, que habéis asumido como prioritaria, valoriza signos y tradiciones, de los cuales Italia es tan rica. Necesita lugares creíbles: ante todo, la familia, con su papel peculiar e irrenunciable; la escuela, horizonte común más allá de las opciones ideológicas; la parroquia, «fuente de la aldea», lugar y experiencia que introduce en la fe dentro del tejido de las relaciones cotidianas. En cada uno de estos ámbitos es decisiva la calidad del testimonio, camino privilegiado de la misión eclesial. En efecto, la acogida de la propuesta cristiana pasa a través de relaciones de cercanía, lealtad y confianza. En un tiempo en el que la gran tradición del pasado corre el riesgo de quedarse en letra muerta, debemos estar a lado de cada persona con disponibilidad siempre nueva, acompañándola en el camino de descubrimiento y asimilación personal de la verdad. Y al hacer esto también nosotros podemos redescubrir de modo nuevo las realidades fundamentales (CEI, 2010)

 

2ªRespuesta: El respeto de la libertad del otro.  

La relación educativa es, por su naturaleza, delicada, pues implica la libertad del otro, al que siempre se impulsa, aunque sea dulcemente, a tomar decisiones. Ni los padres, ni los sacerdotes o los catequistas, ni los demás educadores pueden sustituir la libertad del niño, del muchacho o del joven al que se dirigen. De modo especial, la propuesta cristiana interpela a fondo la libertad, llamándola a la fe y a la conversión. 
Para que produzca efectos positivos duraderos, nuestra cercanía debe ser consciente
de que la relación educativa es un encuentro de libertades y que la misma educación cristiana es formación en la auténtica libertad. De hecho, no hay verdadera propuesta educativa que no conduzca, de modo respetuoso y amoroso, a una decisión, y precisamente la propuesta cristiana interpela a fondo la libertad, invitándola a la fe y a la conversión.

 

3ª Respuesta: el anuncio del Dios amigo del hombre.  

Los jóvenes albergan una sed en su corazón, y esta sed es una búsqueda de significado y de relaciones humanas auténticas, que ayuden a no sentirse solos ante los desafíos de la vida. Es deseo de un futuro menos incierto gracias a una compañía segura y fiable, que se acerca a cada persona con delicadeza y respeto, proponiendo valores sólidos a partir de los cuales crecer hacia metas altas, pero alcanzables.            

Nuestra respuesta es el anuncio del Dios amigo del hombre, que en Jesús se hizo prójimo de cada uno de nosotros. La transmisión de la fe es parte irrenunciable de la formación integral de la persona, porque en Jesucristo se cumple el proyecto de una vida realizada: como enseña el concilio Vaticano II, «el que sigue a Cristo, hombre perfecto, también se hace él mismo más hombre» (Gaudium et spes, 41). El encuentro personal con Jesús es la clave para intuir la relevancia de Dios en la existencia cotidiana, el secreto para vivirla en la caridad fraterna, la condición para levantarse siempre después de las caídas y moverse a una constante conversión. (CEI,2010)

Precisamente en esta situación todos, especialmente nuestros muchachos, adolescentes y jóvenes, necesitan vivir la fe como alegría, gustar la serenidad profunda que brota del encuentro con el Señor. En la encíclica Deus caritas est escribí:  "Hemos creído en el amor de Dios:  así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva"               (n. 1). 

La fuente de la alegría cristiana es esta certeza de ser amados por Dios, amados personalmente por nuestro Creador, por Aquel que tiene en sus manos todo el universo y que nos ama a cada uno y a toda la gran familia humana con un amor apasionado y fiel, un amor mayor que nuestras infidelidades y pecados, un amor que perdona. Este amor "es un amor tan grande que pone a Dios contra sí mismo", como se manifiesta de manera definitiva en el misterio de la cruz:  "Dios ama tanto al hombre que, haciéndose hombre él mismo, lo acompaña incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor" (ib., 10) .

4ª Respuesta: Educadores que sean testigos.

En la obra educativa, y especialmente en la educación en la fe, que es la cumbre de la formación de la persona y su horizonte más adecuado, es central en concreto la figura del testigo: se transforma en punto de referencia precisamente porque sabe dar razón de la esperanza que sostiene su vida (1 P 3, 15), está personalmente comprometido con la verdad que propone.

El testigo, por otra parte, no remite nunca a sí mismo, sino a algo, o mejor, a Alguien más grande que él, a quien ha encontrado y cuya bondad, digna de confianza, ha experimentado.

Así, para todo educador y testigo, el modelo insuperable es Jesucristo, el gran testigo del Padre, que no decía nada por sí mismo, sino que hablaba como el Padre le había enseñado (cf. Jn 8, 28). 

 

5ª Respuesta: el acompañamiento personal.

Sabemos bien que para una auténtica obra educativa no basta una buena teoría o una doctrina que comunicar. Hace falta algo mucho más grande y humano: la cercanía, vivida diariamente, que es propia del amor y que tiene su espacio más propicio ante todo en la comunidad familiar, pero asimismo en una parroquia o movimiento o asociación eclesial, donde se encuentren personas que cuiden de los hermanos, en particular de los niños y de los jóvenes,  y también de los adultos, de los ancianos,de los enfermos ,de las familias mismas, porque los aman en Cristo.                                                                                                                                                                      El gran patrono de los educadores, san Juan Bosco, recordaba a sus hijos espirituales que "la educación es cosa del corazón y sólo Dios es su dueño" (Epistolario, 4, 209). 

A medida que los muchachos crecen, aumenta naturalmente en ellos el deseo de autonomía personal, que fácilmente, sobre todo en la adolescencia, se transforma en un alejamiento crítico de la propia familia. Entonces resulta especialmente importante la cercanía que pueden garantizar el sacerdote, la religiosa, el catequista u otros educadores capaces de hacer concreto para el joven el rostro amigo de la Iglesia y el amor de Cristo.

La acogida de la propuesta cristiana pasa a través de relaciones de cercanía, lealtad y confianza. En un tiempo en el que la gran tradición del pasado corre el riesgo de quedarse en letra muerta, debemos estar a lado de cada persona con disponibilidad siempre nueva, acompañándola en el camino de descubrimiento y asimilación personal de la verdad. Y al hacer esto también nosotros podemos redescubrir de modo nuevo las realidades fundamentales (CEI, 2010)

Además, la educación, y especialmente la educación cristiana, es decir, la educación  para  forjar  la propia vida según el modelo de Dios, que es amor       (1 Jn 4, 8. 16),  necesita la cercanía propia del amor. Sobre todo hoy, cuando el aislamiento y la soledad son una condición generalizada, a la que en realidad no ponen remedio el ruido y el conformismo de grupo, resulta decisivo el acompañamiento personal que da a quien crece la certeza de ser amado, comprendido y acogido.

En concreto, este acompañamiento debe llevar  a palpar que nuestra fe no es algo del pasado, sino que puede vivirse hoy y que viviéndola encontramos realmente nuestro bien. Así, a los muchachos y los jóvenes se les puede ayudar  a librarse de prejuicios generalizados y a darse cuenta de que el modo cristiano de vivir es realizable y razonable, más aún, el más razonable, por mucho.  

 

6ª Respuesta: La propuesta de la vida como vocación.  

Vocación que se expresa en una diversidad de opciones: matrimonio, virginidad, sacerdocio, laico, misionero. La calidad de vida de una comunidad cristiana se manifiesta en su capacidad de generar todas las vocaciones y no sólo algunas.  (Esto es mío)

Todos sabemos cuánta necesidad tiene la Iglesia de estas vocaciones. Para que nazcan o lleguen a madurar, para que las personas llamadas se mantengan siempre dignas de su vocación, es decisiva ante todo la oración, que nunca debe faltar en cada familia y comunidad cristiana. Pero también es fundamental el testimonio de vida de los sacerdotes, de los religiosos y las religiosas, la alegría que manifiestan por haber sido llamados por el Señor. Asimismo, es esencial el ejemplo que los hijos reciben dentro de su familia, y la convicción de las familias mismas de que, también para ellas, la vocación de sus hijos es un gran don del Señor. 
        La elección de la virginidad por amor a Dios y a los hermanos, que se requiere para el sacerdocio y la vida consagrada, ha de ir unida a la valoración del matrimonio cristiano: 
uno y otra, de maneras diferentes y complementarias, de algún modo hacen visible el misterio de la alianza entre Dios y su pueblo. 

Queridos hermanos, os aliento a recorrer sin vacilaciones el camino del compromiso educativo. Que el Espíritu Santo os ayude a no perder nunca la confianza en los jóvenes, os impulse a salir a su encuentro y os lleve a frecuentar sus ambientes de vida, incluido el que constituyen las nuevas tecnologías de comunicación, que actualmente impregnan la cultura en todas sus expresiones. No se trata de adecuar el Evangelio al mundo, sino de sacar del Evangelio la perenne novedad que permite encontrar en cada tiempo las formas adecuadas para anunciar la Palabra que no pasa, fecundando y sirviendo a la existencia humana. Volvamos, pues, a proponer a los jóvenes la medida alta y trascendente de la vida, entendida como vocación: que llamados a la vida consagrada, al sacerdocio, al matrimonio, sepan responder con generosidad a la llamada del Señor, porque sólo así podrán captar lo que es esencial para cada uno. La frontera educativa constituye el lugar para una amplia convergencia de objetivos: en efecto, la formación de las nuevas generaciones no puede menos de interesar a todos los hombres de buena voluntad, interpelando la capacidad de toda la sociedad de asegurar referencias fiables para el desarrollo armónico de las personas. (CEI,2010)

 

1.- Lunes 6 de junio de 2005: "Familia y comunidad cristiana:  formación de la persona y transmisión de la fe". 
Asamblea Diócesis de Roma.                                   

2.- Lunes 5 de junio de 2006: "La alegría que proviene de la fe y su relación con la educación de las nuevas generaciones”. La emergencia educativa.  Asamblea Diócesis de Roma.                                                                                                        

3.- Lunes 11 de junio de 2007: "Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio". Asamblea Diócesis de Roma.                                                              

4.- Lunes 9 de junio de 2008: "Jesús ha resucitado: educar en la esperanza mediante la oración, la acción y el sufrimiento". Asamblea Diócesis de Roma.       

5.- Jueves 27 de mayo de 2010 : “Las raíces de la emergencia educativa”  A la Conferencia Episcopal Italiana que eligió la educación como eje fundamental del Proyecto pastoral para los próximos diez años.