Encuentro de Directivos y Catequistas
4 de septiembre de 2010
Casa Regional - Buenos Aires
¿QUIEN?
Luis Guitarra www.luisguitarra.com
FVD
a
La gran
"emergencia educativa",
surge de:
Ò
La creciente
dificultad
que se encuentra para transmitir a las nuevas generaciones
los valores fundamentales de la existencia y de un correcto
comportamiento,
Ò
La dificultad que existe tanto en la escuela
como en la familia, y se puede decir que en todos los demás organismos que
tienen finalidades educativas.
Una
emergencia inevitable:
En
una sociedad y en una cultura que con demasiada frecuencia tienen el relativismo como su propio
credo—el relativismo se ha convertido en una especie de dogma—,falta
la luz de la verdad, más aún, se considera peligroso hablar de verdad, se
considera "autoritario", y se acaba por dudar de la bondad de la vida
—¿es un bien ser hombre?, ¿es un bien vivir?— y de la validez de las
relaciones y de los compromisos que constituyen la vida.
El
hombre debería desarrollarse sólo por sí mismo, sin imposiciones de
otros, los cuales podrían asistir a su autodesarrollo, pero no entrar en
este desarrollo.
En
realidad, para la persona humana es esencial el hecho de que llega a ser
ella misma sólo a partir del otro, el «yo» llega a ser él mismo sólo a
partir del «tú» y del «vosotros».
Está
creado para el diálogo, para la comunión sincrónica y diacrónica.
Y sólo
el encuentro con el «tú» y con el «nosotros» abre el «yo» a sí
mismo.
Por
eso, la denominada educación anti-autoritaria no es educación, sino
renuncia a la educación: así no se da lo que deberíamos dar a los demás,
es decir, este «tú» y «nosotros» en el cual el «yo» se abre a sí
mismo.
Por
tanto, me parece que un primer punto es superar esta falsa idea de autonomía
del hombre, como un «yo» completo en sí mismo, mientras que llega a ser
«yo» en el encuentro colectivo con el «tú» y con el «nosotros».
2)
El agnosticismo
que
brota de la reducción de la inteligencia humana a simple razón calculadora y
funcional, y que tiende a ahogar el sentido religioso inscrito en lo más íntimo
de nuestra naturaleza.
3)
El escepticismo y en el relativismo .
El
proceso de relativización y de desarraigo
destruye los vínculos más sagrados y los
afectos más dignos del hombre, y como consecuencia hace frágiles a las
personas, y precarias e inestables nuestras relaciones recíprocas.
En
la actualidad, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es
la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no
reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con
sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno
en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado
dentro de su propio "yo".
Por consiguiente, dentro de ese
horizonte relativista no es posible una auténtica educación, pues sin la luz
de la verdad, antes o después, toda persona queda condenada a dudar de la
bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de la
validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común.
Así pues, es evidente que no sólo debemos tratar de superar el
relativismo en nuestro trabajo de formación de las personas; también
estamos llamados a contrarrestar su predominio destructor en la sociedad y en la
cultura. Por eso, además
de la palabra de
Con palabras más sencillas y claras, se trata de la exclusión de las
tres fuentes que orientan el camino humano.
1.
La
primera fuente debería ser la naturaleza;
Pero
la naturaleza se considera hoy como una realidad puramente mecánica y, por
tanto, que no contiene en sí ningún imperativo moral, ninguna orientación de
valores: es algo puramente mecánico y, por consiguiente, el ser en sí mismo no
da ninguna orientación.
Por
esto es fundamental encontrar un concepto verdadero de la naturaleza como creación
de Dios que nos habla a nosotros; el Creador, mediante el libro de la creación,
nos habla y nos muestra los valores verdaderos.
2.
La
segunda fuente,
reconocer
que el libro de la creación, en el cual Dios nos da las orientaciones
fundamentales, es descifrado en
3.
La
tercera fuente, la historia,
Y
si callan estas dos fuentes, la naturaleza y
Nuestras
respuestas educativas en esta emergencia.
Educar
nunca ha sido fácil, pero no debemos rendirnos: faltaríamos al mandato que el
Señor mismo nos ha confiado al llamarnos a apacentar con amor su rebaño. Más
bien, despertemos en nuestras comunidades el celo por la educación, que es un
celo del «yo» por el «tú», por el «nosotros», por Dios, y que no se
limita a una didáctica, a un conjunto de técnicas y tampoco a la trasmisión
de principios áridos.
Educar
es formar a las nuevas generaciones para que sepan entrar en relación con el
mundo, apoyadas en una memoria significativa que no es sólo ocasional, sino que
se incrementa con el lenguaje de Dios que encontramos en la naturaleza y en
1ª
Respuesta: acompañar en el
descubrimiento y asimilación personal de
la verdad.
La
tarea educativa, que habéis asumido como prioritaria, valoriza signos y tradiciones, de los cuales Italia es tan rica. Necesita
lugares creíbles: ante todo, la
familia, con su papel peculiar e irrenunciable; la
escuela, horizonte común más allá de las opciones ideológicas; la parroquia, «fuente de la aldea», lugar y experiencia que
introduce en la fe dentro del tejido de las relaciones cotidianas. En
cada uno de estos ámbitos es decisiva la calidad del testimonio, camino
privilegiado de la misión eclesial.
En efecto, la acogida de la propuesta
cristiana pasa a través de relaciones de cercanía, lealtad y confianza. En
un tiempo en el que la gran tradición del pasado corre el riesgo de quedarse en
letra muerta, debemos estar a lado de
cada persona con disponibilidad siempre nueva, acompañándola
en el camino de descubrimiento y asimilación personal de la verdad.
Y al hacer esto también nosotros podemos redescubrir de modo nuevo las
realidades fundamentales (CEI, 2010)
2ªRespuesta:
El respeto de la libertad del otro.
La
relación educativa es, por su naturaleza, delicada, pues implica
la libertad del otro, al que siempre
se impulsa, aunque sea dulcemente, a tomar decisiones.
Ni los padres, ni los sacerdotes o los catequistas, ni los demás educadores
pueden sustituir la libertad del niño, del muchacho o del joven al que se
dirigen. De modo especial, la propuesta cristiana interpela a fondo la libertad,
llamándola a la fe y a la conversión.
Para que produzca efectos positivos duraderos, nuestra cercanía debe ser
consciente de
que la relación educativa es un encuentro de libertades y que la misma educación
cristiana es formación en la auténtica libertad.
De hecho, no
hay verdadera propuesta educativa que no conduzca, de modo respetuoso y amoroso,
a una decisión, y precisamente la propuesta cristiana interpela a fondo la
libertad, invitándola a la fe y a la conversión.
3ª
Respuesta: el anuncio del Dios amigo del hombre.
Los
jóvenes albergan una sed en su corazón, y esta sed es una búsqueda de
significado y de relaciones humanas auténticas, que ayuden a no
sentirse solos ante los desafíos de la vida. Es deseo de un futuro menos
incierto gracias a una compañía segura y fiable, que se acerca a cada persona
con delicadeza y respeto, proponiendo valores sólidos a partir de los cuales
crecer hacia metas altas, pero alcanzables.
Nuestra respuesta es
el anuncio del Dios amigo del hombre, que en Jesús se
hizo prójimo de cada uno de nosotros. La transmisión de la fe es parte
irrenunciable de la formación integral de la persona, porque en Jesucristo se
cumple el proyecto de una vida realizada: como enseña el concilio Vaticano II,
«el que sigue a Cristo, hombre perfecto, también se hace él mismo más hombre»
(Gaudium
et spes, 41).
El
encuentro personal con Jesús es la clave para intuir la relevancia de Dios en
la existencia cotidiana, el secreto para vivirla en la caridad fraterna, la
condición para levantarse siempre después de las caídas y moverse a una
constante conversión. (CEI,2010)
Precisamente
en esta situación todos, especialmente nuestros muchachos, adolescentes y jóvenes,
necesitan vivir la fe como alegría, gustar la serenidad profunda que brota del
encuentro con el Señor.
En la encíclica Deus
caritas est escribí:
"Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el
cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser
cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un
acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con
ello, una orientación decisiva"
(n. 1).
La
fuente de la alegría cristiana es esta certeza de ser amados por Dios, amados
personalmente por nuestro Creador, por Aquel que tiene en sus manos todo el
universo y que nos ama a cada uno y a toda la gran familia humana con un amor
apasionado y fiel, un amor mayor que nuestras infidelidades y pecados, un amor
que perdona. Este amor "es un amor tan grande que pone a Dios contra sí
mismo", como se manifiesta de manera definitiva en el misterio de la cruz:
"Dios ama tanto al hombre que, haciéndose hombre él mismo, lo acompaña
incluso en la muerte y, de este modo, reconcilia la justicia y el amor" (ib., 10) .
4ª
Respuesta: Educadores que sean testigos.
En
la obra educativa, y especialmente en la educación en la fe, que es la cumbre
de la formación de la persona y su horizonte más adecuado, es
central en concreto la figura del testigo: se
transforma en punto de referencia precisamente porque sabe dar razón de la
esperanza que sostiene su vida (1 P 3,
15), está personalmente comprometido con la verdad que propone.
El
testigo, por otra parte, no remite nunca a sí mismo, sino a algo, o mejor, a
Alguien más grande que él, a quien ha encontrado y cuya bondad, digna de
confianza, ha experimentado.
Así,
para todo educador y testigo, el modelo insuperable es Jesucristo, el gran
testigo del Padre, que no decía nada por sí mismo, sino que hablaba como el
Padre le había enseñado
(cf. Jn 8,
28).
5ª Respuesta:
el acompañamiento personal.
Sabemos bien que para una auténtica obra educativa no basta una buena
teoría o una doctrina que comunicar. Hace
falta algo mucho más grande y
humano: la cercanía, vivida diariamente, que es propia del amor y
que tiene su espacio más propicio ante todo en la comunidad familiar, pero
asimismo en una parroquia o movimiento o asociación eclesial,
donde se encuentren personas que cuiden de los hermanos, en
particular de los niños y de los jóvenes,
y también de los adultos, de los ancianos,de los enfermos ,de las
familias mismas, porque los aman en Cristo.
El gran patrono de los educadores, san Juan Bosco, recordaba a sus hijos
espirituales que "la educación es cosa del corazón y sólo Dios es su dueño"
(Epistolario, 4,
209).
A
medida que los muchachos crecen, aumenta naturalmente en ellos el deseo de autonomía personal, que fácilmente, sobre todo en la
adolescencia, se transforma en un alejamiento crítico de la propia familia.
Entonces resulta especialmente importante
la
cercanía que pueden garantizar el sacerdote, la religiosa, el catequista u
otros educadores capaces de hacer concreto para el joven el rostro amigo de
La
acogida de la propuesta cristiana pasa a través de relaciones de cercanía,
lealtad y confianza. En un
tiempo en el que la gran tradición del pasado corre el riesgo de quedarse en
letra muerta, debemos estar a lado de cada persona con disponibilidad siempre nueva,
acompañándola en el camino de descubrimiento y asimilación personal de la
verdad. Y al hacer esto también nosotros podemos redescubrir de modo nuevo las
realidades fundamentales (CEI, 2010)
Además,
la educación, y especialmente la educación cristiana, es decir, la educación
para forjar la propia vida según el modelo de Dios, que es
amor
(1 Jn 4,
8. 16), necesita
la cercanía propia del amor.
Sobre todo hoy, cuando el aislamiento y la soledad son una condición
generalizada, a la que en realidad no ponen remedio el ruido y el conformismo de
grupo, resulta decisivo el
acompañamiento personal que
da a quien crece la certeza de ser amado, comprendido y acogido.
En concreto, este
acompañamiento debe llevar
a palpar que nuestra fe no es algo del pasado, sino que puede vivirse hoy
y que viviéndola encontramos realmente nuestro bien.
Así, a los muchachos y los jóvenes se les puede ayudar
a librarse de prejuicios generalizados y a darse cuenta de que el modo
cristiano de vivir es realizable y razonable, más aún, el más razonable, por
mucho.
6ª Respuesta:
La propuesta de la vida como vocación.
Vocación
que se expresa en una diversidad de opciones: matrimonio, virginidad,
sacerdocio, laico, misionero. La calidad de vida de una comunidad cristiana se
manifiesta en su capacidad de generar todas las vocaciones y no sólo algunas.
(Esto es mío)
Todos
sabemos cuánta necesidad tiene
La elección de la virginidad por amor a Dios y a los hermanos, que
se requiere para el sacerdocio y la vida consagrada, ha de ir unida a la
valoración del matrimonio cristiano: uno
y otra, de maneras diferentes y complementarias, de algún modo hacen visible el
misterio de la alianza entre Dios y su pueblo.
Queridos
hermanos, os
aliento a recorrer sin
vacilaciones el camino del compromiso educativo.
Que el Espíritu Santo os ayude a no
perder nunca la confianza en los jóvenes, os impulse a salir a su encuentro y
os lleve a frecuentar sus ambientes de vida, incluido el que constituyen las
nuevas tecnologías de comunicación, que actualmente impregnan la cultura en
todas sus expresiones. No se trata de adecuar el Evangelio al mundo, sino de
sacar del Evangelio la perenne novedad que permite encontrar en cada tiempo las
formas adecuadas para anunciar
1.-
Lunes
6 de junio de 2005:
"Familia
y comunidad cristiana: formación de la persona y transmisión de la fe".
Asamblea Diócesis de Roma.
2.- Lunes 5 de junio de 2006: "La alegría que proviene de la fe y su relación con la educación de las nuevas generaciones”. La emergencia educativa. Asamblea Diócesis de Roma.
3.- Lunes 11 de junio de 2007: "Jesús es el Señor. Educar en la fe, en el seguimiento y en el testimonio". Asamblea Diócesis de Roma.
4.- Lunes 9 de junio de 2008: "Jesús ha resucitado: educar en la esperanza mediante la oración, la acción y el sufrimiento". Asamblea Diócesis de Roma.
5.-
Jueves 27 de mayo de 2010 :
“Las
raíces de la emergencia educativa” A







