HUBIERA SIDO UN ASESINO

Graciana inicia a Miguel a una piedad viva, a una fe profunda, a un gran horror al pecado.

Un día llega a la casa un vendedor ambulante. Fascinado por el brillo de las agujas, Miguel toma un sobrecito. "Mamá me retó severamente: el Señor castiga a los niños que roban. Desde ese instante comprendí la gravedad del robo y los alfileres tuvieron para mí una gran significación". Las cosas de los demás no se tocan.

Una noche, sentados frente al fuego de la chimenea con la abuela Catalina y los hermanos Juan, Pablo, María y Manech, Mamá Graciana le indica el fogón, y advierte: "¿Ves, Miguel, estas llamas? Son nada en comparación con el fuego en el que Dios precipita a los niños que cometen un pecado mortal".

Miguelito queda impresionado. Jamás olvidará aquellas palabras.

Su carácter es impulsivo. Un día Manech estaba comiendo una manzana, y se la arrebató de las manos. "¡Te aprovechas de mí porque eres más fuerte! ¿Qué harías si alguien actuara de la misma forma contigo?", le reprocha el hermano menor. Inmediatamente Miguel, con gran remordimiento, le devuelve la manzana.

La educación maternal de Graciana modela en Miguel un niño sumiso, dulce y generoso.

Miguel recordará siempre con cariño y con emoción la figura de su madre. "Después de Dios, es a ella a quien le debo todo. Sin su ayuda, hubiera sido un asesino".

 

 

Reflexión

 

San Pablo escribe a los Gálatas, invitándolos a ser serviciales y humildes, pacientes y prontos a perdonar. Lo puedes leer en sus cartas de Pablo a los Gálatas (6, 1-10) y a los Colosenses (3, 12-17).

Con la corrección de sus padres, Miguel, de a poco, llega a domar su carácter impulsivo, su instinto violento.

Todos estamos llamados a mejorar nuestro carácter. Piensa en alguna persona que te quiere, que te conoce y que puede ayudarte a ser más bueno. ¿Sabes pedir perdón a tus compañeros o a tus padres, cuando te has equivocado? ¿Sabes respetar al que tiene menos que tú?

 

 

 

 Oración

 

Jesús, acéptame tal cual soy,

con mis defectos y debilidades.

Que mis padres me ayuden a crecer,

para que, un día,

llegue a ser tan bueno como Miguel.

 

 

  Propósito

 

Obedece prontamente a papá y a mamá que quieren que tú seas bueno. Ellos representan a Dios en tu vida.