Viaje de ultramar De los misioneros de Betharram

Diario de viaje del P. Didace Barbé, superior del primer grupo de misioneros
Betharramitas que partió a Buenos Aires en agosto de 1856.

 
Foto de la epóca de un barco semejante al L´Etincelle

1- En el mes de Septiembre, a bordo del barco “L´Etincelle” rumbo a Montevideo

        Llegó por fin el momento largo tiempo esperado. No es más un sueño; es una realidad. Mal que le pese a mucha gente que sonreía al pensar en nuestro proyecto, y remitía su ejecución a las calendas griegas, estamos hoy, 31 de agosto de 1856, a bordo del buque L´Etincelle, no para visitarlo como turistas, y admirar su elegancia, su limpieza, su solidez, ni para medir sus cabinas, sino para permanecer en él todo el tiempo que le plazca a la divina Providencia para vivir de su vida, material se entiende, para compartir todos sus peligros y, dado el caso, para morir con él.

Estamos a bordo de L´Etincelle. Hablo en términos marítimos. Quiero decir que no somos más de le tierra, que la tierra no es más nuestra morada. Algunos dirán quizás que estar a bordo de un barco es estar separados, cuerpos y almas, de todo lo que debemos amar aquí abajo. No es así, y nunca será así con nosotros. Quedamos en Betharram con el espíritu y con el corazón y queremos permanecer ahí para siempre.

A menudo, muy a menudo visitaremos la bien amada capilla para sacar provecho del tesoro de gracias que contiene. A menudo, muy a menudo nos encontraremos cerca de Usted, Venerable y Venerado Superior; le haremos preguntas y Usted nos contestará; le pediremos consejos y nos los dará; pondremos en su corazón de padre nuestras alegrías y nuestras penas, nuestros sufrimientos y nuestros consuelos, y Usted se alegrará con nosotros y nos alentará. En una palabra, a pesar de estar ausente nos hablará y oiremos su voz.

Estaremos también en medio de Ustedes, buenos y santos compañeros para excitarnos a la práctica de las virtudes apostólicas .

Estaremos en medio de nuestros buenos hermanos para edificarnos con su humildad, su obediencia, su abnegación que son las virtudes de su estado; nunca las descuidarán con el auxilio de la gracia divina.

Finalmente, estaremos con ustedes, queridos novicios, para ayudarlos a agradecer al Señor el insigne favor que les hizo apartándolos del mundo, todavía jóvenes, y llamándolos a un estado que debe hacer de ustedes copias vivas de su Hijo; estaremos con ustedes para quedar admirados por su regularidad, su dedicación al estudio y sobre todo por sus progresos en la virtud.

Estaré a menudo, yo, cerca de los jóvenes que tendrán la dicha de cuidar su inocencia bajo el ala de María. Les hablaré, y me hablarán, cantaré y cantarán, rezaremos juntos.

Mientras tanto, estamos aquí como moradores del mar. ¿Qué suerte nos espera en esta nueva patria? No lo sé. Pero se dicen tantas cosas y tan feas (ver Virgilio, Homero, Ovidio, Telémaco, etc...) que uno está tentado de exclamar:” Dios mío ¡qué horror!” Sin embargo, lo digo sin fanfarronada, algo sé de todas esas tremendas descripciones de tempestades, y mi pulso no late más rápido; no estoy en nada asustado. No podría ser de otra manera.: es para L´Etincelle que han sido expresados estos deseos: 

Que el Océano para ti ponga un freno a su rabia,
lejos de ti los escollos, lejos de ti los naufragios,
lejos de ti el furor del viento. 

Y estos deseos eran sinceros: brotaban del corazón. Dios los habrá escuchado y los atenderá. No podremos arrancar esa esperanza de nuestro corazón. Pero, si sucediera lo contrario, diríamos con toda franqueza que la muerte, en una empresa como la nuestra, no nos parece nada más que una ganancia: Mori lucrum.

En definitiva, lo que da respuesta a todas las dificultades es esto: Dios lo quiere y somos miembros de una Congregación que tomó como divisa: Fiat Voluntas Dei. Estas palabras fortalecen mi valor. 

¡Adelante pues, mi Etincelle..
¿Por qué tardas? Es la voz del Señor.
Ya habló. ¡Ay de aquel que vacila!
Partamos, volemos... Es la paz, la felicidad.
 

¡Oh! No me comprendo más a mí mismo... Soy poeta....¡Viva el mar, y también Betharram!

 

DIA #1 - Domingo 31 de agosto

17 horas. No sólo estamos a bordo, sino mar adentro. Gracias al remolcador hemos pasado la barra sin problema, sin ni siquiera darnos cuenta. Ya se sienten tanto el balance como el cabeceo del barco, pero no les prestamos mucha atención. El remolcador que ahora navega al lado nuestro, lleva a sacerdotes amigos que tienen derecho a nuestro respeto y a nuestro agradecimiento. Se esmeran, en este momento solemne, en expresarnos con gestos los sentimientos que los animan, y los agradecemos lo mejor posible. Pasan unos minutos y se arría el pabellón del remolcador en tres oportunidades. Es el saludo de despedida, saludo que L´Etincelle le devuelve cortésmente. Otros saludos mucho más cordiales se intercambian, como es fácil imaginarlo, y pronto nos encontramos solos, el remolcador ha desaparecido. Bajamos a nuestros camarotes. ¡Dios! ¡qué triste espectáculo! ¡qué desconsuelo! No se oye más que llantos, gemidos, vemos por todas partes gente presa de dolores atroces. ¿Qué será? Ni más ni menos que el mareo que afecta ya un buen número de pasajeros. En otra ocasión, daríamos por lo menos una palabra de consuelo a estos desgraciados; pero aquí nos encogemos de hombros y seguimos adelante. A Dios gracias, la caridad no se ha ido de los corazones, pero hay como una fuerza invisible que nos empuja a volver a nuestra morada.

Ahí estamos. ¡Dios mío! ¡Cuán cansados y agobiados nos sentimos! Un malestar difícil de definir se apodera de todo nuestro ser. Podemos querer aparentar ser valientes, fuertes, pero está claro que languidecemos. ¡Hasta luego apetito, hasta luego estudio, hasta luego sueño! Queremos mantenernos de pie, no podemos; queremos caminar, menos aun; queremos acostarnos pero esa posición nos aburre, y la cabeza estalla a cada rato. De repente el P. Guimón, tan enfermo como los otros, quizás más, exclama: “Animo, amigos, estamos salvando almas” “¡Bravo!” fue nuestra respuesta ¡ánimo, y...cenemos! ”. Es lo que hicimos dando lástima y encomendándonos a la Providencia.

  

DIA #2 - Lunes 1º de septiembre

 La noche ha sido una batahola infernal. Creímos que se habían desencadenando todos los vientos sobre el buque y que el mar había alcanzado su grado máximo de furor. No decíamos nada, no veíamos nada, pero oíamos mucho Los quejidos que L´Etincelle producía de vez en cuando nos afligían más que todo. Al fin amanece y vuelve la calma. Juzguen cuál pudo haber sido nuestro asombro cuando oímos decir que tuvimos durante la noche, una muy pequeña tormenta. Salta a la vista que no somos más que niños pequeños en este país. Paciencia; nos haremos hombres. Pero no hay mal que por bien no venga, y esta muy pequeña tormenta, ya que así hay que llamarla, nos impidió escuchar los quejidos de los que sufren del mareo, y también preocuparnos demasiado por lo nuestro. ¡Viva la Providencia!

Mientras estábamos acurrucados en nuestros camarotes, ocurría otra cosa mucho más seria en el barco. Se descubrió de noche en L´Etincelle una abertura que se consideró en seguida muy grave.. En las altas esferas, según la manera de expresarse de los diarios, se deliberó para saber si no se regresaría a Bayona. Por favor, no lo hagan, señores del consejo; con la corta experiencia que tenemos de vuestro mar, quizás os costaría trabajo hacernos regresar aquí. ¡Y vos, Dios mío, no lo permitáis!, ¡hace tanto tiempo que nos esperan en Buenos Aires! Las mentes se aquietan, se examina más detenidamente esa desgraciada abertura, y pronto se admite que mucho faltaba para que el mal fuera tan grande como se había pensado.. Se pone manos a la obra y gracias a la destreza de la tripulación, el barco está rápidamente en buen estado y se lo declara capaz de continuar su camino. ¡Bendito sea Dios!

Me encontraba todavía en mi camarote cuando sentí que algo se movía en mi interior. Saco la cabeza y ahí, sin esfuerzo, sin dolor, sin contorsión alguna, hago lo que tantos hicieron, hacen y harán en parecidas circunstancias; y desde ese momento respiro algo más aliviado. Los Padres Harbustan y Sardoy siguen aguantando sin problema. El Hermano Fabián tomó tanta cantidad de precauciones que el mal no pudo todavía con él. Todos los demás están en un estado de abatimiento que da lástima, pero no quita que acá y acullá se oye algún chiste que ilumina los rostros. Tenemos viento en contra, y a pesar de los esfuerzos de la tripulación, llegamos sólo al anochecer frente a Bilbao. Algo es algo por cierto, pero es muy poco para enfermos que ansían de todo corazón llegar a Buenos Aires.

  

DIA #3 - Martes 2 de septiembre

 Hemos tenido una noche muy calma. En verdad, lo necesitábamos para descansar un poco; es, a no dudarlo, una atención de nuestro Padre Celestial. Nadie falta al desayuno; pero el P. Guimón es meditabundo. ¿Se medirá, sí o no, con la buena comida desplegada sobre una mesa? Se inclina por la negativa; nosotros, al revés, por la afirmativa. Se deja convencer y sale del paso admirablemente: no noté que haya tenido que deplorar su condescendencia. Después del desayuno, el P. Larrouy a quien, como bien se sabe, le gusta el aire libre, hace una aparición de unos instantes en la cubierta, recorre con la mirada las áridas costas de España que tenemos en frente, y se entrega del todo a los sentimientos que esa tierra despierta en los corazones católicos y religiosos. ¿Quién hubiera pensado que esa meditación le iba a costar caro? Y sobre todo ¿quién hubiera imaginado que, al margen de las preocupaciones de nuestro buen hermano, se preparaba un nuevo espectáculo que sería presentado gratis a toda la asamblea? Esto es lo que pasó: no sé si la birreta del P. Larrouy tuvo el mareo o si la asustaban las tempestades, pero lo que parece seguro es que nuestra vida la aburría, y quería ponerle un punto final de una vez, aunque tuviera que perecer en la tormenta. Aprovechando la oportunidad favorable y por otra parte la relativa proximidad de la tierra, se desprende repentinamente de la cabeza que la llevaba y ahí está a merced de las olas. ¡Black! ¡Black! (Black es ese perro que, salvado del naufragio de la Belle Perle, se tira instintivamente al mar por cualquier motivo si no lo sujetan. Tratándose de un hombre, se ahogaría para no abandonarlo. En Guetary regresó hasta tres veces al lugar en donde había desaparecido la Belle Perle, llenando los alrededores de sus ladridos).

“No vale la pena” exclama una voz fuerte. Nos resignamos; y no tarda en desaparecer la birreta navegando rumbo a España.

Al atardecer, vamos todos a la toldilla, salvo el P. Magendie que permanece acostado en su camarote. Entono el Ave Maris Stella ¿dónde están, hijos de Betharram? ¡Cómo me ayudarían, sobre todo en un buque! ¡Aquí no hay respuesta. Sólo se oye acá y acullá un lalalala que parece anunciar algo. Escuchamos. “Es el estribillo vasco del Magnificat” dice el P. Sardoy. “Y bien, vamos” Estrechamos filas, el P. Guimón de un lado y el P. Larrouy del otro. Terminado el lalalala todos juntos entonamos el Magnificat y respondemos después de cada versículo el lalalala. A partir de ahí hay un ambiente admirable en el barco. El P. Magendie no aguanta más, se levanta y se junta con nosotros. Al terminar el Magnificat, y sin descanso, cantamos las Letanías de la Virgen, Parce Domine etc..Y nos retiramos prometiendo reanudar el día siguiente.

Nota. A eso de la medianoche, el P. Guimón que no puede conciliar el sueño da una vuelta por el barco y nos comunica que todo anda bien.

  

DIA #4 - Miércoles 3 de septiembre

No hay más enfermos. Respiramos.. Además, no hemos invocamos en vano a la Virgen: el Capitán nos asegura que desde la medianoche hacemos tres leguas por hora: ¡Amor a nuestra Madre!

El mar presenta hoy el más bello de los espectáculos. ¡Cuántas cosas diría si mi lengua quisiera, o más exactamente supiera expresar lo que siento! Lean todo lo más hermoso que se haya escrito sobre esa materia, y no se acercarán todavía a la realidad. He aquí que nuestro barco se levanta, se levanta más, se sigue levantando, y cae ahora con toda su mole, como si quisiera precipitarse en los abismos. ¿Ven esas montañas de agua que parecen venir hacia nosotros como para cerrarnos el paso? Esperen un momento: véanlas ahora inclinarse respetuosamente (así lo veo yo) ante los enviados del Señor. Y esas aves, tan pequeñas, con un plumaje tan brilloso, que vienen a jugar alrededor del buque, en los mismos cordajes del navío, ¿qué quieren?: No lo sé bien, pero me gusta pensar que es nuestro Padre del Cielo que las manda para alegrarnos el corazón, para recordarnos agradables momentos y sobre todo para invitarnos a cantar sus alabanzas. Entonces “Benedicamus Patrem

Son las 16 horas. Nos informan que, desde el mediodía, no son sólo tres leguas por hora que hacemos, sino cuatro. ¡Qué hermoso día! Nos invita a renovar nuestro fervor.

Al anochecer fuimos a la toldilla para el canto de las letanías. Al P. Guimón que había cantado admirablemente anoche, le pareció que yo había entonado demasiado alto y se puso a rezar el rosario. Era un vacío difícil de llenar. Pero Dios proveyó: vino a colocarse cerca de nosotros un joven que seguramente debe amar a la Santísima Virgen, y con su voz estentórea, hizo llegar muy alto en el espacio los acentos de nuestro amor a María.

Entramos en nuestros camarotes. Reina un gran silencio. Sólo se dejan oír de vez en cuando algunos suspiros. Siempre lleno de solicitud, se levanta de cuando en cuando el P. Guimón, da una vuelta, y vuelve a su camarote.

  

DIA #5 - Jueves 4 de septiembre

Hemos celebrado por primera vez el Santo Sacrificio de la Misa. Ofició el P. Guimón. Ignoro los sentimientos que lo embargaron, pero estaba visiblemente conmovido. Nosotros estábamos profundamente concentrados. ¡Qué espectáculo! Para iglesia, una salita de 5 metros de largo, por 1,20 de ancho y 1.50 de alto; para altar, una mesa con la superficie dividida en partes que sobresalían; una cruz que no se queda quieta por el balance; un sacerdote venerable que envejeció en los combates del Señor; a su lado, sacerdotes y religiosos que van a llevar la Buena Noticia a un país lejano, a trabajar para ganar almas a ese mismo Jesucristo que está aquí, cerquita de nosotros para inspirarnos, fortalecernos, bendecirnos ¿podemos imaginar algo más conmovedor?.

El Capitán de L´Etincelle que no merece más que nuestro agradecimiento nos reservó hoy sorpresas, a cual más amables. Primero es un plato de dulzuras, así lo llamó él, y, para no ofenderlo, resolvimos comerlas a pesar de que ya habíamos cenado. Después fue una botella de buen vino añejo que tuvimos que beber a su salud. Como ven, los marineros tienen buen corazón.

Llegado el momento de cantar las letanías, todos los nuestros se trasladaron a la toldilla, y como yo tardaba en llegar, mandan al P. Sardoy a buscarme. En esto llego yo. “¿Lo vio al P. Sardoy?” me preguntan,- “No”“Fue a buscarlo”“ Se habrá ido por la escalera de la izquierda, y habiendo yo tomado la escalera de la derecha, nos desencontramos”. De repente se oye una voz: es la del Capitán. “Si me permite, me dice, una pequeña aclaración. Aquí, a bordo, nunca se dice a la derecha, a la izquierda; no tienen sentido estas palabras; se dice estribor y babor; estribor para la derecha y babor para la izquierda”. Lo agradezco lo mejor que puedo. Aviso a los futuros navegantes.

Hemos cantado las Letanías como siempre.

Hemos avanzado muy poco hoy.

  

DIA #6 - Viernes 5 de septiembre

Se celebró la misa también hoy, y ya que esperamos que así será todos los días, no hablaré más del tema, salvo circunstancias extraordinarias.

Cosa rara a bordo: nos hemos afeitado, nosotros, sacerdotes, y seguiremos haciéndolo. Es posible hacerlo, inclusive para mí; ¿quién no podría hacerlo? Además, no somos una excepción en el barco: todos, menos los aficionados a la barba, hacen lo de nosotros. Que mi hermano el P. Goailhard no se preocupe; si está llamado a navegar podrá afeitarse sin mucha dificultad.

El viento no es favorable y, si son de creer los conocedores reales o supuestos, todo el día no hicimos más que girar alrededor de un punto; y esto ocurre, o puede ocurrir sin que puedas darte cuenta en lo más mínimo. ¿Cómo, en efecto, orientarse cuando no se ve el sol, cuando, de un lado y otro, no se tiene por delante más que una inmensa cantidad de agua, por atrás una inmensa cantidad de agua, a derecha e izquierda una inmensa cantidad de agua? Hay, muy cerca de mí una brújula, pero no conozco todavía suficientemente el mundo. A bordo, como en tierra firme, hay que ir muy despacio y tener paciencia.

Estamos un poquito enfermos, salvo el P. Harbustan y el P. Sardoy. El mar está oleoso.

Las 18 horas. Acabo de enseñar el catecismo al niño que tomamos a nuestro cargo. ¿Qué le pregunté? ¿Qué me contestó? Poco importa. Lo cierto es que después de unos minutos, lo veo distraído, preocupado. ¿Qué tendrá? Me preocupaba verlo así. ¡Pobre chico! También él sentía que el mar estaba agitado. ¿Cómo me di cuenta? Si mi pobre sotana vuelve un día a Francia se enterarán. Consolé lo mejor que pude al pobre enfermito y dimos por terminado el trabajo; él para irse a tomar un vaso de agua azucarada, yo para recomendar el secreto a mi sotana, en lo posible.

Esta tarde sólo hemos cantado cánticos, y es el P. Harbustan quien se encargó de hacerlo

  

DIA #7 - Sábado 6 de septiembre

La noche ha sido horrible. A eso de la 22 horas, se desencadenó una tremenda tempestad, y esta vez sí, era cierto al pié de la letra. Se tambaleaba el buque por todo lados. Eran brincos y saltos indescriptibles. En nuestro camarote han sido desplazados los muebles con estruendo. Algunos compañeros salieron. El P. Guimón, como se supone, no fue de los últimos en aparecerse en la cubierta. Creyó un momento que estaban ahí todos los demonios del infierno e hizo la señal de la cruz pronunciando palabras que no recuerda más, pero palabras que olían de alguna manera a exorcismo. Al hablarme de ese momento, me asegura que no sabía ni lo que decía, ni lo que hacía; ¡fíjense qué confusión reinaba en las mentes¡

Y yo ¿qué hacía? ¿No he sido protagonista de algún papal de cierta importancia en medio de toda esa batahola? Discúlpenme, pero me cuesta un poco decirlo. Por vanidad o por humildad, me gustaría en esta oportunidad no hablar de mí, pero me es imposible conseguir dispensa.. Hablaré pues. ¿Qué hacía? Estaba durmiendo. Dormía con un sueño tan profundo que no sentí nada, no oí nada. Dormía, y que no me reprendan: ¡era tan grande mi necesidad de sueño! En las dos noches anteriores no había, por decirlo así, pegado el ojo. Por otra parte, ¿quién sabe lo que hubiera ocurrido si lo hubiera visto y oído todo? Dios lo quiso así: ¡bendito sea su santo nombre! Me trata como un niño, es cierto y hasta ahora me siento algo humillado; pero lo bendigo de todo corazón y le digo con más fervor que nunca: “Fiat voluntas tua” “Paratum cor meum” ¿Lo confesaré? Siento que todo esto me anima; todo esto me llena de esperanza: el ojo del Señor cuida evidentemente de nosotros: oculi Domini super... y si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? ¿Quis contra nos?

 

No tengas miedo mi lindo barco...
Nuestros contrarios en su enojo
¿qué poder tienen?...que Dios hable
y están todos a sus pies.

 

¡Versos! ¡otra vez versos! Y ¿por qué no?... ¡Siempre adelante! ¿no puedo expresar, salga lo que salga, los sentimientos de mi corazón?

A pesar del mar todavía algo agitado, hemos celebrado la Santa Misa. Y como la consolación va a la par con la desolación, he aquí que nos llevan una noticia particularmente feliz. Hemos pasado el Cabo Finisterre (ya era tiempo); hemos recorrido tres leguas por hora; estamos en el camino directo a Montevideo. Es casi demasiado.

Nada saliente en el día.

  

DIA #8 - Domingo 7 de septiembre

Hemos tenido hoy dos misas; una para nosotros, otra para los pasajeros. Por poco no presenciamos, durante la última misa, una catástrofe. Dos sacerdotes y sus ayudantes estuvieron a punto de caer al piso; el primero encontró por suerte, en su carrera hacia atrás, un tabique que lo salvó del contacto con el suelo, pero seguro que no se olvidará por varios días de la sacudida que recibió en ese golpe; era el P. Larrouy. En cuanto al otro (el P. Harbustan), salió de apuros sin ruido, y no sé cómo lo hizo. Ustedes que habitan la tierra no se hubieran privado de reír a carcajadas; los más serios entre nosotros habrían por la menos sonreído. No reacciona así la gente que se encuentra en un barco, y si no me animo a asegurar que nadie haya tenido ganas de reír, por lo menos puedo decir que nadie se rió.

Al terminar la misa, según el programa del día, tomó la palabra el P. Guimón. A mi parecer, estuvo bien. Esta es una muestra de su pequeño discurso. Se trataba del gran mandamiento del amor a Dios consistente principalmente en la observancia de su ley. En uno de sus arranques oratorios a los que nos tiene acostumbrados exclamó, dirigiéndose de repente a los marineros: “ Queridos marineros, es un deber para Uds, un placer ejecutar las órdenes de su excelente Capitán, y está bien. Pero está allá arriba, otro dueño (no sé si dijo un capitán) que manda en la tierra, en el cielo, en el mar y hasta en los infiernos; quiere que le obedezcan, quiere que observen sus mandamientos etc...etc...

Pongan en estas palabras toda la unción de que es capaz el P. Guimón, imagínense un auditorio prendido de los labios del predicador, escuchen en derredor suyo el mar que muge parecería a pesar suyo, y digan: ¿No es hermoso acaso?... Espero poder decirles mañana, no sólo con palabras, que no fui el único conmovido: Paciencia. Recemos.

Mediodía – Al bajar de la toldilla encuentro al P. Guimón en nuestro camarote, riñendo con no sé qué. Otra vez paciencia ...

Ya que estoy escribiendo, déjenme reparar un olvido de esta mañana. El P. Guimón acababa de terminar su instrucción, acababa de desaparecer, cuando un predicador de otra especie se adelantó y tomó su lugar. Su palabra era algo imperativa, no teme ni el balance, ni el cabeceo y se mantiene siempre con pie firme: es el Capitán. Con su voz más enérgica, comunicó a todos y cada uno que era su voluntad que se porten bien durante los ejercicios religiosos, y que sabría, dado el caso, obligar a la gente de mala voluntad. Así pues la fuerza y la persuasión van a darse la mano. ¿Hay que alegrarse? ¿Hay que afligirse? Que lo decidan otros.

Las 15 horas – Terminamos de cantar Vísperas. Después del Benedicamus nos habló de nuevo el P. Guimón y nos dijo con pocas y muy sentidas palabras los motivos de nuestra devoción a María. San Agustín, San Bernardo, Bossuet , Marechal, San Arnaldo, nadie quedó olvidado. Y todo fue dicho en bearnés. De repente, sin ni siquiera tomar aliento, se pone a hablar una lengua llamada aquí vasco. Yo no entendía nada, pero había tanta convicción en su manera de ser, tanta unción en su voz, tanta expresión en sus rasgos que afirmo sin temor a equivocarme que lo que dijo es cierto, conmovedor, patético.

Hemos andado ligero hoy.

Vamos a empezar una novena en honor a la Santísima Virgen para pedirle un tiempo favorable.

  

DIA #9 - Lunes 8 de septiembre

El mar está tranquilo hoy. Hemos tenido dos misas como ayer; en la segunda, 16 personas se acercaron a comulgar con una piedad verdaderamente admirable. Es la certeza, Dios mío, de que en todas partes tienes tus elegidos.

Detrás nuestro tenemos una isla, sobre las costas del Portugal, llamada Berling. No la vi; pero si esto continúa, no pierdo la esperanza de verla. ¿Cómo? Hay que explicar a los que no lo saben que cuando se navega en un buque a velas, no siempre se va derecho a la meta. Ahora mismo por ejemplo ¿saben bien adonde vamos? No lo adivinarían porque nadie aquí mismo lo sabe. Todo lo que se les puede decir es que navegamos hacia el Noroeste.

¿Qué van a hacer por allá? Buscar vientos propicios, nada más, es todo. Sin ese pequeño inconveniente, todos están de acuerdo para decir que estaríamos a unas cien leguas más cerca de Montevideo.

Pasado el mediodía, reviramos de bordo con gran satisfacción y desde entonces vamos a buen paso hacia el sur. El tiempo es bueno.

  

DIA #10 - Martes 9 de septiembre

Por primera vez me animé a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. Son conocidas todas las dificultades que, en tierra, tengo en el altar; y por eso me resistía. Sin embargo un no sé qué quería, exigía que me animara; obedecí a un no sé qué que llamaré, si me permiten, un grito de la conciencia, y en adelante celebraré a mi turno.

Salíamos de nuestro camarote cuando el capitán tuvo la gentileza de avisarnos que acababan de pescar una marsopa. Rápido al puente: hay que ver esa marsopa. Pero ¿qué es una marsopa? Los podría mandar a consultar la historia natural; pero con la historia natural, a no ser que tengan más suerte que yo, lo que no sería en nada extraordinario, podrían no hacerse una idea muy clara, muy exacta. Les pido que agreguen a todo lo que dicen los naturalistas, si les puede ser útil o necesario, estas observaciones que les propongo. La marsopa es un pez cuyas características principales les presento a grandes rasgos.. Por el cuerpo, es un lindo chancho (sic); por su hocico (quieren que me exprese así), es el pico de un ganso, salvo el grosor que es relativamente monstruoso, y la armadura verdaderamente tremenda; sus aletas presentan todos los pertrechos de una lancha en acción, nada le falta. ¿Qué más? Es todo lo que les quería decir. Si los marineros son de creer, saltan fuera del agua hasta la altura de 1 a 2 metros y recorren en esa posición 4, 5, 6 metros. No creo que exageran. El individuo que tenemos a la vista mide 1.50 mts de largo, 1 m. de circunferencia, y pesa 100 kilos. ¿Será el más grande de su especie? De ninguna manera dicen los marineros, encabezados por el Capitán. Los hermanos o primos del difunto venían a desafiarnos desde hacía unos días; no sé si les servirá la lección; lo cierto es que sólo dos aparecieron desde ese acontecimiento.

El día es lindo; avanzamos. Letanías etc... como de costumbre.

  

DIA #11 - Miércoles 10 de septiembre

         No bien terminados los ejercicios de la mañana, me fui a la toldilla... Mi intención era rezar las horas del breviario y rezar también por los nuestros; pero no contaba con la presencia del huésped. Me encontré con el Capitán que me había precedido; resplandecía de alegría y felicidad. “¡Bueno, es el momento!” pensé. Debo decirles que desde hacía varios días deseaba ardientemente que me explicara varias cosas. Y este es el diálogo parcial que se dio entre nosotros: 

- Y bien, Capitán ¿tenemos buen viento?
- Muy bueno. Por eso voy a asear L´Etincelle con todo lo más rebuscado de su tocador.
- ¿Qué llama usted el aseo de un barco?
- Es una larga historia. Se la hago corta. La señora N. Se había embarcado en un navío comandado por M.N. su esposo. Se aburrió en mar después de pocos días (es la tentación por la que pasan muchos otros) y le dijo a M.N. en uno de esos momentos de cansancio: “Dime, no podrías poner otras velas para acelerar la marcha del barco?”“Perdóname. Pero no las tengo .Dame tu cofia, tus cintas, tus encajes, en una palabra todo tu aparejo de tocador.” Fue aceptada la propuesta y todo fue izado a las vergas. No sé el efecto producido, pero se pensó a partir de ahí en aumentar el número de velas, y se convino que el conjunto se llamaría aseo del barco. Pero esas velas designadas con el nombre de aseo se ponen sólo cuando el viento está a favor y que se navega derecho a la meta. Y es el caso hoy. Por consiguiente etc... etc...
- “Gracias, Capitán, por esos detalles que tuvo la amabilidad de darme; creo entender perfectamente el significado de esa palabra: aseo de un barco. De todos modos ¿veré todo esto dentro de poco?
- “Seguro,” 

Me doy cuenta de que el relato en forma de diálogo me llevaría mucho tiempo, y me limito a decirles que, con la complacencia de nuestro Capitán conozco los nombres de todos los mástiles que son: bauprés, trinquete, palo mayor, mesana.

El bauprés es el mástil que se adelanta más allá de la proa del buque; el trinquete es el que viene inmediatamente detrás; el palo mayor está en el medio; el palo de mesana se encuentra atrás del barco. Conozco los nombre de ciertas velas como la vela mayor, el sobre-juanete, los masteleros de juanete, etc. En cuanto a las cuerdas, son por lo menos trescientas. Pero no me hablen de ellas, me sobrepasan.

Me paro entonces por una buena razón: no se más nada.

Bajé después de agradecer lo mejor posible al Capitán, y me tomé un pocillo de chocolate, como en Betharram, salvo el agua que vemos aquí con añoranza y que el estómago no digiere sin dificultad.

Después del desayuno, el P. Guimón, siempre ensimismado en el estudio del español, se refugiaba en una lancha amarrada en la popa del barco, pero el sol lo incomodaba. Propongo a los nuestros hacerle una carpa. Sin dejarme el tiempo de terminar de hablar, el ayudante del Capitán que me escuchó, concreta en un abrir y cerrar de ojos mi pensamiento, con toda la destreza de un marinero experto.

Las 11 horas – L´Etincelle está centelleante con sus velas: hizo el gran aseo. ¡Si pudiera conservarlo! Sin embargo, ante todo F.V.D.

La velocidad del barco disminuyó al anochecer. Letanías etc...

  

DIA #12 - Jueves 11 de septiembre

Durante la noche tuvimos un balance mayor que de costumbre. Hubo momentos en que estuvimos expuestos a caer de la cama.. Por mi parte, me amarraba a la mía lo más fuerte posible, buscando así mi bien personal en primer lugar, y deseando también evitar el mal ajeno. Tengo, unos 40 centímetros debajo de mi cama, al P. Sardoy que forma conmigo dos ángulos rectos, ya que me corta en dos partes iguales sin inclinarse por estribor ni por babor. ¡Cómo ronca! Para él no existe el balance; sólo hay cabeceo, y cabeceo soportable.

Continúa el balance en la mañana a las mil maravillas Es de temer que vuelva el mareo, si no volvió ya. Prudentemente, me prometo quedar en el camarote, pero se dice que prometer y cumplir son dos cosas diferentes, tan ciertas en el mar como en la tierra... Hay más semejanzas de lo que parece entre el mar y la tierra, pero no discurramos, por favor. ¿Qué se oye detrás de ese tabique? Escuchemos. Seguro que no es ningún secreto, pues se grita a voces “¡una ballena... una ballena!  Black se tiró al agua. No hay prudencia que resista en esas circunstancias, sobre todo cuando se tiene la idea fija de escribir un diario de viaje. Me voy; quisiera agregar: corro, vuelo, pero imposible; mis piernas no quieren y, cojeando, apoyándome acá y acullá, termino llegando ¡qué mala suerte! cuando ya había desaparecido el monstruo. – Y ¿qué le pasó al perro? Miren allá ese puntito negro, es Black, está regresando. ¡Pobre animal! Su buena naturaleza lo engañó cruelmente. Quería salvar a alguien del mar y ¿qué encontró?... nada. Me equivoco. Encontró las olas durante casi un cuarto de hora. Con gran despecho del Capitán, se honra a Black parando las máquinas del barco. Llega. Pero ¿cómo subirá a la toldilla? Es la pregunta que se hacen muchos con miedo. Pero admiren la sagacidad de ese animal: echan al mar una cuerda, sujetando las dos extremidades y Black se dirige hacia esa cuerda, coloca con delicadeza sus dos patas delanteras que atiesa inmediatamente con todas sus fuerzas. Tiran de la cuerda, y ahí está a salvo.

El Capitán no quiere que Black se deje llevar por su instinto, aun con las mejores intenciones del mundo, por los inconvenientes que trae. Se adelanta con una buena cuerda en la mano y le administra una paliza que daba lástima. Pero la parte linda de la historia es que Black aguanta el castigo sin un plañido, sin buscar escapar; y al terminar la paliza, se levanta, acaricia al Capitán y le lame la mano. Parece pedir que se lo perdone. Un terrible “¡fuera!” es la contestación que consigue. Se va, pero poco tiempo después vuelve a la carga sin tener más suerte. En verdad yo estaba conmovido y si no hubiera sido por no se qué respeto humano, hubiera hecho un sermón muy hermoso, creo, sobre la conducta de Black. Me lo hice un poco a mí mismo, y me parece que, si se da la oportunidad, sabré recordar el ejemplo de ese perro. Por ahora, nada de iniciativa propia, ni siquiera para el bien.

En cuanto a la ballena, el P. Guimón que la vio asegura, con la seriedad que lo caracteriza, que era gorda como Betharram. Creo que moriría feliz si pudiera ver unas cincuenta a la vez.. Es un deseo que no deja de manifestar. Al espectáculo, a mi modo de ver, no le faltaría grandeza.... ¿Se imaginan 50 Betharram animados, divirtiéndose alrededor de una lancha para hacer feliz a un misionero? El Capitán cree que el monstruo que se vio (él no está seguro que fuera una ballena) podía pesar 200 kilos. Habla seriamente, él, pero...

Sigue siempre el balance y, para colmo de males, no avanzamos. Es la una de la tarde y, según mis cálculos, que no son, a decir verdad, los de un marinero recibido, hicimos una o dos leguas.

A eso de las 18 horas fuimos a la toldilla; nos dijeron que habíamos recorrido una legua por hora. Cada uno tiene la libertad de creerlo; por mi parte no me meto, no porque no me gusta la discusión; sencillamente tomo la decisión de callarme.

 

DIA #13 - Viernes 12 de septiembre

Ya hablé de la embarcación en la que se refugia el P. Guimón desde hace unos días. Esta mañana la encontramos transformada en una carpa, no magnífica, pero sí muy agradable. Todos podremos en adelante tomar aire todo el día protegidos de los ardores del sol, y dedicarnos a nuestros estudios. Varios de nosotros ya habían tomado posesión cuando ciertas personas se acercaron demasiado; el P. Guimón se levantó y exclamó con su voz enérgica: “heben estugu behar emaste bihiric”.

Y todos huyeron.

Estamos frente a las costas de África y hacemos 2 leguas y media por hora.

Rosario, Letanías.

 

DIA #14 - Sábado 13 de septiembre

Hacía tiempo que deseaba saber qué operaciones permitían conocer la mayor o menor velocidad del barco. Una oportunidad favorable se presentó finalmente, y la aproveché sin dudar. Estoy satisfecho. ¿Tendré la suerte de satisfacerlos? Lo voy a intentar y si no lo consigo no será, se lo aseguro, por mala voluntad de parte mía.

Acérquense pues, buenos y amados hermanos: P. Goailhard que eres insaciable de conocimientos prácticos, P. Quinta que tienes un gran deseo de conocer esta materia, y todos ustedes que aspiran a navegar un día, acérquense.

Veamos en primer lugar el nombre y la descripción de los instrumentos utilizados en esa operación.

Son 4: 1º un triángulo, 2º un arenero, 3º una cuerda, 4º una polea.

El triángulo es de madera, dos de sus lados son rectilíneos e iguales, el tercero es curvilíneo y; cubierto con una fina faja de hierro. En la punta de cada uno de los ángulos está atada una cuerdita, y la cuerdita atada en la punta opuesta al lado curvilíneo tiene en su extremidad un perno de madera.

El arenero es un frasco de vidrio compuesto por dos frascos cónicos iguales unidos por la punta e intercomunicados; uno de los frascos está siempre lleno de arena fina; el tiempo empleado por la arena al pasar de un frasco al otro es la unidad de tiempo.

La cuerda es fuerte pero delgada; está dividida en dos partes: la primera representa el largo del barco y termina con un trapo atado a la cuerda; la segunda está dividida en partes iguales llamadas nudos.

La polea se parece bastante, salvo por el grosor, a las que se usan en nuestro país para sacar agua del pozo.

¿Ya están? Sigamos. Esta es la operación: se enrolla la cuerda en la polea: se ata la punta de la cuerda a las dos cuerditas que no tienen madera en su extremidad; se sujeta la tercera cuerdita con su perno de madera hundido en un anillo atado a la cuerda, de tal modo que aguante firmemente, pero no como para resistir grandes esfuerzos.. Un marinero toma la polea en sus manos; otro toma el arenero; un tercero (habitualmente uno de los jefes) va hacia la parte trasera del barco, toma el triángulo lo echa al mar y entonces se produce una combinación de diversas fuerzas cuyo efecto es mantener el triángulo en donde cayó. Al alejarse el barco sin que lo siga el triángulo, se afloja la cuerda hasta que aparezca el primer nudo del que hablé más arriba... Me olvidé decir que en el momento en que se echa el triángulo al mar, el jefe grita: ¡cuidado! y el marinero de la arenera repite ¡cuidado! Y al aparecer el primer nudo el jefe grita : “vuelta” y grita el marinero “vuelta”, y le da vuelta al arenero. Se sigue largando la cuerda hasta que se vacíe el frasco superior; el marinero del arenero grita entonces ¡stop!, y contesta el jefe ¡stop!, mantiene la cuerda, examina el nudo más cercano mientras dos hombres tiran de la cuerda con toda la fuerza de sus brazos; se desprende entonces la cuerdita con el perno de madera y el triángulo es regresado a bordo sin mucha dificultad. Ha terminado la operación. ¿Entendieron?

Ahí van ahora algunas explicaciones. Estén muy atentos, por favor. Les dije que el tiempo que ponía uno de los frascos para vaciarse en el otro era la unidad de tiempo. Esa unidad de tiempo es de treinta segundos; y ya que se necesitan dos veces treinta segundos para un minuto, a cada minuto corresponden dos unidades. De ahí se infiere que, ya que una hora consta de 60 minutos, 60 x 2 = 120 unidades. De ahí se infiere de nuevo que la unidad de tiempo, o sea 30 segundos equivale a una hora dividida por 120, o sea 1/120 de hora. Descansemos un rato.

La legua marina tiene 5555 metros, según me dicen. Es demasiado para ser utilizado como unidad. Dividamos por 2: demasiado grande todavía. Por 3 es lo que necesitamos. ¿Por qué? ¡Psh! Aquí como en todas partes, hay que razonar con mucha sobriedad. Sic voluere patris. Entonces 5555/3 o, si lo prefiere, una legua dividida por 3 = 1/3 de legua = unidad de medida. Dividan ahora esa unidad por 120 y tendrán el largo de un nudo. Por consiguiente 1 nudo = 1/3 x120 = 1/360 de legua.

Si no están demasiado cansados, hagamos ahora una aplicación y concluyamos.

Se acaba de terminar la operación del hilado y nos dicen que son 7 nudos. Esto equivale a esta ecuación: 30 segundos, o 1/120 de hora = 1 x 7/360.

Si multiplico los dos miembros de la ecuación por 120, no modificaré en nada la ecuación y tendré: 1 x 120/120 = 1 X 7 x 120/360; hecha la operación: 1h = 7/3 de legua.

Por consiguiente navegar 7 nudos en la unidad de tiempo es navegar 7/3 de legua por hora. Cambien nudo por tercio de legua y tendrán la distancia recorrida en una hora...

No me digan que esa operación da sólo un resultado aproximado, que hay que presuponer muchas cosas, que hay que etc... etc...

Quise darles a conocer cómo se podía calcular la velocidad aproximada de un barco; pero de ninguna manera me comprometí a responder a todas sus objeciones. Sin embargo, si lo desean, háganmelo saber.

El mar está con calma chicha. Parecería que L´Etincelle está parada..

Rosario por los peregrinos de Betharram y por los confesores, Letanías.

 

DIA #15 - Domingo 14 de septiembre

El mar está como ayer. El Capitán no está contento, pero se calla. Nosotros hacemos lo posible para estar contentos, pero no siempre acertamos.

Estamos frente a Madera. El P. Larrouy quisiera celebrar ahí la Santa Misa; no es el único, se lo aseguro: Cuando durante 14 días y 14 noches hemos sido continuamente hamacados, a veces hasta bamboleados, ¿quién no entiende la felicidad que sentiríamos al poner pie en tierra firme, no sea más que unos minutos?... El P. Sardoy saca a los soñadores de sus sueños entonando un himno en honor al vasco que descubrió, otrora, la isla de Madera. ¡Desagradecida historia! no quisiste conservar el nombre de ese insigne navegador.

4 o 5 barcos se ven en la lejanía. Comparten la triste realidad de nuestro Etincelle: también ellos están como parados.

Pero este es el consuelo del día: hemos tenido 14 personas que han comulgado, todas diferentes de las del lunes pasado.

  

DIA #16 - Lunes 15 de septiembre

Termina hoy la novena a la Santísima Virgen. Pedíamos un poco de viento, y vino el viento. Estamos ya muy lejos de Madera y navegamos a toda vela. Delante de nosotros aparecen dos navíos que parecen seguir la misma ruta que nosotros. Nuestro Capitán, con su corazón francés, siente una poderosa emulación. Despliega todas las fuerzas y la destreza de que dispone para tomar la delantera, y lo hace tan bien que un éxito rotundo corona sus esfuerzos. Es la cara linda de la medalla. Pero aquí está el reverso. No sé lo que pasó en el encuentro con el primero de esos buques. En cuento al segundo, yo estaba presente y me llena todavía de confusión el papel desempeñado por L´Etincelle. En serio, no me consideraba tan francés. Atiéndanme y díganme si no tengo razón. El navío de marras era inglés. Al acercarse L´Etincelle con visibles intenciones de rivalidad, el inglés hubiera podido por lo menos manifestar enfado. No quiso hacerlo. Izó su pabellón y saludó. Sin contentarse con ese testimonio de buena amistad, quiso entablar conversación con nuestro barco. Izó varias banderas; pero todas, ¡si tendremos mala suerte!, quedaron sin respuesta. Semejante conducta hubiera podido indignar a los ingleses. No fue así. Los ingleses no son tan iracundos como se dice. Al ver ondear nuestra bandera, el capitán inglés dio sus órdenes y vimos entonces a un marinerito subir al mástil de trinqueta. ¿Qué iba a hacer ahí el pobre muchacho? Iba a izar la bandera de Francia. Y así es como está ondeando la bandera francesa a merced de los vientos, mientras que la bandera inglesa ocupa un modesto lugar en la popa del navío.. El mismo Capitán reconoció que era la demostración de una cortesía inaudita. ¿Y L´Etincelle? Tengo ganas de llorar de rabia. L´Etincelle sólo supo saludar con nuestra propia bandera: no tenía bandera inglesa. Parece sin embargo comprender el triste papel que está desempeñando, y la necesidad de levantar a toda costa el aprecio de los pasajeros que tiene a bordo.. Gira en dirección al barco inglés. Este se da cuenta y viene inmediatamente a su encuentro; al encontrarse a una distancia que les permita conversar, comienzan a hablar: 

-¿De dónde vienen?
-de Jersey. ¿Y ustedes?
-de Bayona.
¿Cuánto tiempo hace que salieron?
-16 días. ¿y Ustedes?
-25
-Desde la largada hemos tenido vientos del Oeste.
-También nosotros ¿Qué llevan?

-Yeso y cemento. Estoy apenado por no tener bandera inglesa para agradecerles su cortesía.

-No es nada
-Buen viaje.
-Buen viaje.
 

¿De qué lado está la victoria? Un pensamiento me consuela: nuestro Etincelle es joven. Con los años es de esperar que aprenderá a vivir.

Las 11- Se prendió un pez a la caña de pescar constantemente tendida en la popa del barco. Se lo mira muy atentamente antes de poder comerlo con gusto. ¡Hola!. Señores de la tripulación, no tengan tanto apuro; no se debe cantar victoria antes de la batalla. Tiran del sedal que es muy largo, el pez sigue, sigue, sigue todavía; un esfuerzo más y ya está; pero en el preciso momento en que la mano del marinero iba a manchar las escamas brillantes de nuestro pez, éste lo saluda como nuestra bandera, es decir inclinándose, pero el saludo es tan profundo que se lo pierde de vista, y que muy probablemente no se lo verá nunca más. Se lo vio suficiente tiempo para poder saber su nombre: era una dorada.

Las 14 hs- El barco anda bien todavía, pero su velocidad va disminuyendo de a poco.. Está lloviendo esta tarde, no rezaremos las letanías.

 

DIA #17 - Martes 16 de septiembre

Estamos sin viento ¿No habrá en todo esto algún misterio? Sea lo que fuere, vamos a aumentar el fervor de nuestras oraciones. Ya empezamos una novena en honor a San José. Rosario. Letanías.

 

DIA #18 - Miércoles 17 de septiembre

Lo primero que llama nuestra atención al salir de nuestra habitación, es un hombre que duerme en un banco ¿Quién es ese hombre? ¿Habría llegado un viajero durante la noche? ¡qué felicidad si fuera de los alrededores de Pau, si nos trajera noticias de las personas y de los lugares que tanto amamos! La ilusión no duró más que el tiempo necesario para hacerse la pregunta; después se descubre la realidad que nos conmueve. Ese desconocido es el mismo Capitán. Una persona que, como nosotros, va a Montevideo, pero que no tiene, como nosotros, una habitación, está gravemente enferma y nuestro buen Capitán, que se considera como el padre de todos los pasajeros, la alojó en su propio aposento, y se acostó de la manera señalada más arriba. Es para nosotros un lindo tema de meditación.

Desde la toldilla en donde hemos llegado, aparece Palma en la lejanía. Nos alegra esa vista, pero nos gustaría más atracar para saludar al obispo exiliado ahí, y pedirle su bendición... Sería demasiada dicha para misioneros; no la tendremos, pues navegamos en sentido contrario.

Mediodía Palma sigue estando ahí Una oración brota de nuestro corazón por el perseguido y también por los perseguidores.

Oigo en este momento el grito: “Atención”. Nos quieren informar de la cantidad de nudos que recorremos por hora. La operación da como resultado: 7. Intelligentibus pauca.

Las 18 hs- .El enfermo del que hablé más arriba está sano. Rosario. Letanías

 

DIA #19 - Jueves 18 de septiembre

La noche fue tormentosa. No se duerme en medio de ese alboroto marino, y lo peor es que no se tiene ganas.

Hemos navegado 8, 9, 10, 12 nudos por hora durante la noche. Durante el día hemos hecho un término medio de 7 nudos. Nos acercamos al trópico de Cáncer. Gozamos de una temperatura similar a la de un lindo día de primavera, a mediodía, en nuestra comarca.

Rosario. Letanías.

 

DIA #20 - Viernes 19 de septiembre

La noche ha sido más tormentosa que nunca. Fue un balance extraordinario, aun para los marineros.

No hacemos más que 6 nudos por hora. Está bien.

Volvió a aparecer una manada de marsopas. Una ha sido pescada, en realidad ha sido herida y no pudo ser llevada a bordo. Tendrá por lo menos el consuelo de morir entre los suyos. No cualquiera tiene esa dicha..

Desean quizás saber cómo se toman esos peces monstruosos; nada más sencillo. En cuanto se señala la presencia de una manada de marsopas, uno de los marineros más experimentado (aquí es el mismo capitán) baja a flor de agua mediante las cuerdas y cadenas que sostienen el bauprés. Tiene entre manos un palo grueso con un arpón en una de sus extremidades y en la otra una cuerda que se extiende hasta el interior del barco y que marineros atentos aprietan en sus manos. En esa posición ve ir y venir las marsopas a sus pies, y hecha la elección, dispara el arpón con todas sus fuerzas sobre su víctima y grita: “¡Tiren!”· los marineros tiran de la cuerda con todas sus fuerzas, y si el golpe ha sido acertado, traen la marsopa a bordo entre las aclamaciones de los pasajeros. Sin embargo ocurre a menudo que la marsopa se desprende, como pasó hoy mismo.

Rosario. Letanías.

 

DIA #21 - Sábado 20 de septiembre

Sigue todavía el cabeceo, pero se aguanta. Nuestra velocidad media es de 7 nudos.

Mediodía – Hemos alcanzado el Trópico de Cáncer. Adiós a la zona que nos vio nacer. Es una separación entre otras. El sol no parece en absoluto dispuesto a maltratarnos.

Un rumor circula entre nosotros: el Ángel o el Arcángel de Buenos Aires vino a nuestro encuentro y estamos en adelante bajo su protección. Puede no ser poética esa idea, no importa: me gusta, me conmueve, me consuela, déjenme saborearla.

Las 18 hs – Estoy en la toldilla y contemplo el mar. A poca distancia del navío veo con asombro aves salir del medio de las aguas, volar unos dos metros, sumergirse, salir de nuevo, volar, sumergirse etc... Estaba pasmado; llega el Capitán: no me animo a decir palabra. Temo que me hayan engañado los ojos. De repente se reproduce el fenómeno, y el Capitán exclama en seguida: “mire, mire esa cantidad de peces voladores” Me tranquilizo. Aproximadamente media hora después, uno de esos peces (supongo que joven) quiso volar por encima del barco. Era demasiada audacia. Cayó como una piedra sobre el puente. El ayudante del Capitán, siempre muy atento con nosotros, vino a presentárnoslo Se parece a una sardina, con la cabeza más chata; las alas tienen una piel más fina de todo lo que uno puede imaginar.

Rosario. Letanías.

 

DIA #22 - Domingo 21 de septiembre

El barco conserva la misma velocidad. Hemos tenido dos nuevas personas que comulgaron. Comenzamos a sentir los ardores de la zona tórrida.

  

DIA #23 - Lunes 22 de septiembre

De nuevo sin viento. No hemos hecho más de 3 nudos por hora. Hemos pescado cinco peces llamados aquí bonitos. Tienen la forma de un pequeñísimo barril, menos las extremidades. Rosario, Letanías.

 

DIA #24 - Martes 23 de septiembre

El día es agotador; pero nos consolamos: no son 3 nudos que hicimos, sino 5 hasta mediodía y 8, 9, 10 por la tarde

Las 16 hs.- Nos sirvieron uno de esos pescados llamados bonitos, y el P. Guimón me dijo al oído: “en verdad esos marineros tienen chispa y buen gusto: llamaron a este pescado bonito y francamente es buenito”.

Cambiando de tema ¿les gustó mi artículo del 20 sobre los peces voladores? Me temo que no. Dije que los vi volar, zambullirse, volar, zambullirse etc... Agregué que uno de ellos cayó como una piedra sobre el puente. ¿El porqué de sólo esto? Podría decirles que estaba muy cansado cuando escribía, o que me estaban esperando no sé más donde, pero prefiero decirles que ni se me ocurrió en ese momento, será más sencillo. Ahora les diré lo que aprendí sobre esto. Los peces voladores no pueden volar más allá del tiempo en que sus alas conservan su humedad, y sus alas pierden esa humedad muy pronto. ¿Debemos compadecerlas? ¿debemos felicitarlas?... Me limito a decir que la falta de humedad las hace zambullirse tan a menudo, y que esa misma falta de humedad en las alas hizo que nuestro pez fue a parar en las manos de los marineros.

Las 19,30 horas. Acabamos de cantar las Letanías y de rezar el rosario acostumbrado. Pero está tan fresco el aire que nos quedamos en la toldilla para aprovecharlo, o hablando más cristiano, para contrabalancear la violencia del fuego que nos consume y también prepararnos para los combates del día siguiente. Para no perder tiempo estábamos ocupados en nuestros pequeños quehaceres cuando de repente nuestros ojos son testigos de un magnífico espectáculo. Ya dije que el barco andaba, desde el mediodía a 8, 9 y 10 nudos por hora. El mar, evidentemente no se prestaba de buenas ganas a ese movimiento rápido: gemía, protestaba, se irritaba y con su enojo venía a romper sus olas espumantes contra los flancos de nuestro buque que se burlaba de su rabia y le devolvía esas mismas olas transformadas en deslumbrantes manteles blancos sembrados de estrellas chispeantes (literalmente). ¡Qué hermoso, Dios mío!

 

DIA #25 - Miércoles 24 de septiembre

Tenemos detrás de nosotros las islas del Cabo Verde, y tenemos todavía buen viento.

Por causa de la zona tórrida no hay apetito en el barrio, pero sí, una sed que nos atormenta. ¡Ojalá pudiéramos tener un poco de esa agua que ustedes no aprecian como se debe, señores moradores de la zona templada!; pero no se puede, no se debe tenerlo todo aquí abajo. Dios no lo quiere, y hace bien.

Las 15 horas. ¿Por qué ese estallido de alegría en el navío? Veamos. Una ola pasó por encima del barco y tiró tres hombres al piso. Y nada más. Esto me recuerda ni más ni menos a mis queridos niños de Betharram. También ellos se reían, se lo aseguro, de los pequeños accidentes de sus compañeros.. Pero, señores burlones, ya que saben imitarlos en sus pequeñas travesuras, ¿por qué no los imitan en todo lo demás? ¡Serían muy felices, y yo también!

Rosario. Letanías.

 

DIA #26 - Jueves 25 de septiembre

El P. Guimón y yo tomamos esta mañana un baño de mar. No se asusten: fue en una bañadera.

Ocho barcos están en los alrededores. Comienza una lucha tácita entre las diversas tripulaciones: el hombre quiere hacerse notar en cualquier parte. L´Etincelle no tardó en conquistar un lugar honorable y, mejor aun, supo conservarlo gran parte de la mañana. ¡Viva Francia!

Mediodía - No avanzamos más de 3, 4 nudos por hora. Nos acercamos a la línea del Ecuador, es decir que se acerca el día en que se nos bautizará. Fuera de bromas, tenemos que resignarnos: seremos bautizados o... ¡No hablen de herejía, por favor! Hagan más bien lo posible para recordar que en la guerra como en la guerra, cual el tiempo, tal el tiento.

Letanías. Rosario.

 

DIA #29 - Domingo 28 de septiembre

Es para no creerlo. Estamos en la zona tórrida. Los marineros tienen apuro por llegar a la línea, ustedes sospechan por qué. Nosotros estamos más apurados por llegar a Montevideo. Y he aquí que L`Etincelle, muy poco preocupado por nuestras impaciencias, se pone a bailar de la más extraña manera: saltos, vueltas hasta perder la cabeza, y todo eso sin música, todo eso en medio de los gemidos y quejidos de los pasajeros, todo eso durante tres días con sus noches, todo eso sin casi poder movernos. ¿no es eso salvajismo? Felizmente nos hemos convertido algo en marineros; de lo contrario nos pasarían cosas muy desagradables.

N.B. En ocasión de la gran solemnidad de mañana (San Miguel) nuestras oficinas permanecerán cerradas y no se publicará el diario. Nuestros lectores entenderán sin dificultad que sintamos la necesidad de recogernos, de rezar en ese día grande para nosotros.

 

DIA #31 - Martes 30 de septiembre

Mi primera palabra hoy debe ser de arrepentimiento y reparación. Ofendí injustamente L´Etincelle en mi último número, y si es cierto, como lo decía otrora L.V. que los hornos tienen una fama que deben preservar intacta, sin duda alguna así también debe ser con los barcos, y quizás se debería decir: a fortiori. De todos modos retiro solemnemente todo lo dicho de ofensivo e injurioso sobre L´Etincelle en mi último número.

¡Fatal precipitación en el juzgar, todo se acabó con esto, rompo por siempre contigo, precipitación..

Pero en fin ¿no bailó L´Etincelle durante tres días? ¡Oh! sí bailó, pobrecito, con todas las circunstancias agravantes señaladas; y digo más está bailando todavía, pero ¿quid inde? No es para molestarnos, no es por capricho, no es sobre todo por placer. ¡Ah si oyeran sus quejidos y sus llantos!... No, no lo hace voluntariamente. Está obligado. ¿saben por quién? Por los malos pagadores, por los pasajeros que no pagaron sus deudas antes de subir a bordo. ¡Ingratos!... Quos ergo... les espetaba hace un momento en su jerga uno de los más fornidos marineros.. A la observación que se le hizo que podía haber gente que debía a Dios como a los hombres, contestó: ¡Psh! Los que deben a los hombres deben a Dios, y viceversa hasta un cierto punto”. La respuesta me parece cuerda. Conclusión: 1º no se embarquen con el primer venido; 2º al embarcarse no hay que deber nada, si posible, ni a Dios ni a los hombres. De lo contrario, y con esto termino este 1er volumen, bailará el navío.

Recen por nosotros. D. B.

 

2.- Segundo mes de navegación rumbo a Buenos Aires

DIA #32 - Miércoles 1º de octubre

El segundo mes comienza con malos auspicios. Está muy bien, es un motivo de alegría para los misioneros que participan así de la cruz de su Divino Maestro.

El P. Guimón sufre de una ronquera que nos aflige.. El P. Harbustan esta clavado en una cama que, ya lo saben, no es de las más suaves: lo aqueja un cruel dolor de cabeza.. El P. Sardoy siente un gran malestar y no quiere desayunar. El hermano Fabián se queja del dolor que ya tenía en la pierna antes de salir y que se le ha complicado. El Hermano Joannés tiene en la muñeca un especie de furúnculo con el que deberá tener mucha paciencia. También yo estoy enfermo. La Sorbona decide que se me tiene que dar un purgante; pero en el momento de tomarlo, resultó que el enfermo tenía fiebre; les aseguro que la causa no era el miedo, pero permito a cada uno pensar lo que quiera. Nada de peleas entre nosotros.

En resumen, sólo aguantan los Padres Larrouy y Magendie. Con esto basta. ¡Viva la Providencia!

Las 14 hs El P. Sardoy está bien

Avanzamos paso a paso y eso, en el mar, cansa más que el galope.

 

DIA #33 - Jueves 2 de 0ctubre

Me traen el purgante temprano; lo tomo con toda la calma de un filósofo, y lo trago de un tirón, más o menos como si hubiera tomado un vaso de agua azucarada. Y sin embargo se trataba nada menos que de un grueso vaso de un líquido desagradable a la vista y, (dicho sea entre nosotros), más desagradable aun al gusto. La recomendación que me hicieron para no devolverlo puede ayudarlos a comprender. Siempre obediente, procuro, por primera vez en un mes, caminar por caminar. Crean bien que caminar aquí es un asunto importante que exige cualidades que no todos tienen. Estoy en un terreno movedizo, apoyándome por estribor y babor, como en las paralelas de un gimnasio, paseando trabajosamente mi pobre persona. Pasan unos pocos minutos, y me quedo exhausto. Me siento, me acuesto. Por fin a las dos de la tarde estoy un poco mejor.

Por la tarde subo a la toldilla donde me espera, dicen, un espectáculo de los más grandiosos. Estaba todavía dolido, pero podía quedar de pie, y quise recoger una página para mi diario.

Lindo tiempo, magnífico.. Cielo puro y sin nubes encima de nuestras cabezas. Pero alrededor nuestro hay una faja circular de 10 metros de largo, formada sin duda con los vapores del mar, y que presenta escenas que arrebatan. ¿Cómo describirlas? ¿Cómo dar de ellas una mínima idea? Durante semejantes espectáculos, lo único que sé hacer, yo, es admirar y callar. ¿Qué hago? Me subo a la lancha sin que nadie se dé cuenta y entonces escucho muy atentamente, decidido a transmitirles el relato fiel de todo cuanto oigo. Aquí va el relato. No nombro a los interlocutores porque no tengo autorización. 

-         ¡Aquí está Gargantúa! ¡Qué nariz! ¡qué orejas! ¡qué cabellera!

-         ¡Qué monstruoso es este elefante! ¿Y esta casa de campo? ¡qué agradable! Nada le falta: magníficos parques, feéricos bosquecitos, deliciosos jardines.

-         Este es el convento de Igon, pero más elegante. ¡Oh! Miren el pedestal de la Cruz del Calvario de Betharram. Y el de la cruz del buen ladrón. Cosa extraña, no está el de la cruz del otro ladrón.

-         Admiren esos dos grandes animales que están devorando, cada uno por su cuenta, esa mole de no sé qué.

-         ¡Y esa bella pradera con su hermosa faja de árboles tupidos! ¿Habrá algo más encantador? ¡Miren qué florecido está el pasto que la viste! ¡Miren ese arroyito que la cruza! ¡qué límpidas son sus aguas!

-         ¡Ah! Un barco de vapor! ...es casi el remolcador de Bayona.

-         Y esta fortaleza con sus murallas y sus ciudadelas.

-         Aquí está otra ciudad que no tiene su igual en la tierra. Es Londres... Es París... Es la antigua Moscú como la describió Vicomte Walsh.. 

Estoy exhausto; me paro. No está agotada la materia, pero no hay que olvidarse de que estoy enfermo: quiero que lo recuerden.

Nota: el mismo espectáculo, o por lo menos parecido, espera a aquellos que se animen a pasar una noche bajo el cielo de la zona tórrida ¿Qué hace falta? Una sola cosa: que el cielo sea sereno. Otrora era la regla, hoy es la excepción. La maldad de los hombres lo arruina todo.

Está curado el P. Harbustan. Continúa la calma chicha.

  

DIA #34 - Viernes 3 de octubre

 Siempre la calma chicha. Francamente, decía un marinero, esto se pasa de la raya. No sé si no se preguntan a bordo si no tenemos algo que ver nosotros con esas cosas, e inclusive si no creen que nos complacen. ¡Si esa buena gente supiera!...

  

DIA #36 - Domingo 5 de octubre

Siempre la calma chicha. Hemos tenido hoy 12 hombres en la comunión y, es una monstruosidad, una sola mujer. ¡Cómo para asombrarse de que tengamos calma chicha! ¿saben que he sido tentado de suprimir, por lo menos durante el viaje, la palabra “devoto” de la antífona a la Santísima Virgen? Para resistir a la tentación, se tuvo que apelar a la caridad y a las Rúbricas; y como la pobre humanidad pasa con naturalidad de un exceso al exceso opuesto, tomamos la resolución de aumentar nuestra insistencia a Dios para pedirle que cese esa verdadera plaga.

 

DIA #37 - Lunes 6 de octubre

Al fin avanzamos. Las olas se mueven; los corazones se abren a la alegría y a la esperanza.

Alrededor de las 9 horas, señalan a una larga distancia la presencia de un monstruo. Es al P. Harbustan a quien corresponde el honor del hallazgo. Todos acuden, se apuran, miran; no es una ilusión; hay un monstruo, lo confirman cien voces.. El Capitán mira como los demás y, contrariando su costumbre, mira en silencio. De repente se arma con su larga vista y sube al palo mayor. El asunto se pone serio. Pasados unos minutos de ansiedad se escucha una orden como nunca habíamos oído una igual: “¡un bote al mar!”. Los marineros obedecen. Entretanto se dan órdenes para retrasar la velocidad del barco. El Capitán sube al bote con cuatro marineros que se dirige hacia nuestro monstruo. Para el Capitán se trataría de alguna desgracia: creyó reconocer un barco que habría zozobrado. Se va y, sin pensarlo siquiera, estoy rezando para el éxito se su empresa. Lo seguimos mirando, y varias veces nos estremecimos. Pareció pararse un momento cerca del objeto que permanecía casi inmóvil, pero pronto regresó con nosotros. ¿De qué se trataba? De una ballena monstruosa devorada por tiburones. Estaba sin vida y difundía una horrenda fetidez.

Contamos alrededor nuestro 11 navíos. Está lloviendo. Otra vez la calma chicha.

 

DIA #38 - Martes 7 de octubre

No estamos más solos en estos parajes: no son 11 navíos, sino 18. Es un pequeño consuelo, pero peor es nada.

El P. Harbustan tiene un gusto pronunciado por los hallazgos. Ayer fue un monstruo muerto; hoy es un monstruo vivo; ayer estaba lejos, hoy cerquita, lo pueden ver los miopes. ¿Qué es? Un tiburón con sus dos pequeños pilotos y un pequeño pez cuyas escamas abigarradas atraen todas las miradas, Quisiéramos verlo de más cerca si fuera posible. Se nos da el gusto, se hacen muchos preparativos, se prueba de mil maneras, pero a su manera, el tiburón nos declara que no quiere saber nada. Se acerca, sí, parece olfatear las golosinas que le presentan, pero cuando se trata de abrir la boca, ni pensar. Alguien dice aquí que tiene ingenio. “¿Ingenio? exclama otro, imposible: son los pequeños que lo avisan”. Le di la razón sin dificultad , yo que siempre pretendí que los pequeños son buenos.

Vamos por momentos a gran velocidad.

 

DIA #39 - Miércoles 8 de octubre

El día es bueno. Según dice el Capitán, no tuvimos otro igual desde hace 15 días. Letanías.

 

DIA #40 - Jueves 9 de octubre

El barco Benjamín Franklin de Nantes en su viaje a la isla Mauricio se acercó a L´Etincelle. Comenzó la conversación entre los dos capitanes. Tuvimos la casi seguridad de que una mano invisible, buena o mala, nos mantiene lejos del punto de nuestra meta. Pero ese pensamiento no nos desconcierta en absoluto.. Nos contentamos con adorar los secretos de la Providencia.

Nos enteramos que hace aproximadamente 15 días nos encontrábamos a 25 grados de longitud y hoy no estamos más que a 22 grados según los dos capitanes; ¿qué les parece? El Benjamín Franklin llegó en el lugar en donde nos encontramos en 23 días, y para nosotros van 39 días que hemos salido. Hay gente aquí que queda totalmente desconcertada.

Pero falta decir lo más raro del asunto. Vamos resueltamente rumbo al África en línea recta, lo que significa, en términos inteligibles, que no hacemos absolutamente nada.

A las 15 horas se cambia de dirección y la que tomamos nos sorprende casi tanto como la anterior.. Vamos rumbo al oeste. No se las agarren con los hombres: nada pueden hacer, absolutamente nada. ¡Bendito sea Dios!

Hay que agregar que tenemos un cabeceo de los más insoportables.

Letanías.

 

DIA #41 - Viernes 10 de octubre

Seguimos con el statu quo. Navegamos derecho sin meta fija.

Si quieren una idea de lo que pasa, esto es lo que me comentaban hace un momento: hicimos hoy entre 40 y 50 leguas, pero nos hemos acercado a la línea del Ecuador sólo 6 leguas.

El cabeceo continúa y se le agrega por momentos el balance. ¡Adelante!

Dos monstruos marinos fueron vistos en el día, pero es todo lo que puedo decir. Letanías.

 

DIA #42 - Sábado 11 de octubre

Mejoró la situación, pero no podemos decir que todo anda bien. Ese bien que se manifestó no es más que un mal menor. Una muy pequeña operación les va a hacer comprender mi lenguaje. De los 180 nudos navegados hoy, sólo 56 nos acercan a la meta o, en términos técnicos, de 60 leguas recorridas, sólo valen 18 2/3. Es penoso pero uno se acostumbra a todo y, con la ayuda de Dios, no se oye ninguna murmuración en la pequeña colonia.

L´Etincelle recibió también la visita de un barco holandés salido de Ámsterdam hace 42 días. Gracias a esa visita, nos enteramos de que nos encontramos a 24º 32¨ de longitud.¿Por qué no hablan además de latitud?... Se guarda siempre el secreto sobre ese punto y me gustaría mucho estar enterado. A falta de datos seguros, fundándome en palabras tomadas al vuelo, la latitud es la siguiente, el error, si existe, no pudiendo ser de consideración..: Estamos a 10 u 11 grados de latitud norte. ¡Oh vanidad de las conjeturas hechas antes de nuestra partida! Letanías.

 

DIA #43 - Domingo 12 de octubre

Hemos tenido un excelente día. Hemos navegado a 7,8,9, nudos por hora.

Las 11- Me informan que en 4 días alcanzaremos la línea. No será nada extraordinario. Dentro de 4 días tendremos 46 días de navegación.¿No era después de 45 días que debíamos llegar?

Las 17 – Algo se está maquinando en el barrio. Las caras son serias; la gente parece muy distraída; las preguntas no se contestan más que con monosílabas, y a veces con el silencio.

Mañana será otro día.

 

DIA #44 - Lunes 13 de octubre

Se develó el misterio. Estábamos tomando aire en la toldilla, ayer, con claro de luna., preocupados por el cambio que todos notaban en la gente del equipaje, cuando torrentes de lluvia caen sobre nuestras cabezas, es decir la cabeza de los pasajeros y también del Capitán. Miramos: No hay nubes. Escuchamos, truena, pero no hay nubes. Lo tomamos entonces a risa, y se oyen algunos gritos. De repente se hace oír una voz que no es humana: 

-         ¿El comandante del barco?

-         Presente, contesta el interesado.

-         ¿Quién eres?

-         El Capitán Silhouette.

-         ¿Ya estuviste por estos parajes?

-         Sí.

-         ¿Y tu barco?

-         No.

-         ¿Tienes pasajeros?

-        

-         Espera. Te voy a entregar un despacho del amigo Trópico 

En eso se nos aparece en la cofa del palo mayor un verdadero monstruo con aspecto humano Toma una cuerda y se desliza hasta nosotros... Mucha gente que nada entendió del diálogo cree que se trata de un espectro, inclusive del demonio; pero pronto se reconoce al personaje. Más tranquilos, nos acercamos. El Capitán toma el despacho, y a la luz de un fanal (así se llama) lee lo que sigue, o aproximadamente: “ Capitán, te conozco desde hace mucho; ya van 20 días que te estoy observando desde lo alto de las nubes. Quiero hacerte una visita mañana, y bautizaré tu navío y a todos los pasajeros, a no ser que prefieran pagar la multa. Adiós”. -El Capitán respondió muy seriamente: “Contesta a tu maestro que podrá verme mañana mismo a la hora que le guste fijar.” Todos se rieron. ¡No! No todos se reían. Se habían burlado de la gente el 11 del corriente; se habían burlado de mí en el curso del día, y en esos casos no se ríe; se piensa en una venganza cristiana.

Regreso a mi camarote un poco más temprano que de costumbre. Se convoca el consejo, el que se muestra tan descontento como yo por la que ha ocurrido, y comparte todos mis sentimientos sobre lo que se está preparando. A unanimidad se decide que no recibiremos el bautismo con el que se nos amenaza. ¿Cómo haremos? ¡Psh ¡¿No se encuentra todos los días la manera de eludir las leyes? ¿De qué se trata en definitiva? De franquear la línea sin ser vistos. Pues bien, pasemos esa famosa línea a favor de las tinieblas que nos envuelven, y que mañana, el amigo Trópico se entere, si no lo sabe ya, de que se lo puede engañar. El plan es ejecutado tal cual fue decidido. Tuvimos sin embargo que dar una propina a un quidam que nos sorprendió en el trayecto.

Las 10. Oímos a la lejos los gritos, los gemidos de los pobres pasajeros que se las ven con Trópico. ¡Con qué gusto nos felicitamos de la decisión que hemos tomado!...Pero digámoslo ¡cómo, a bordo de L´Etincelle, nos agradecen nuestra ausencia!

Las 14Todo se calmó y volvemos a encontrarnos con nuestros compañeros de viaje sin que a nadie se le ocurra pedirnos cuenta de nuestra escapada. El barco anda siempre a buen paso. La temperatura es tórrida. Hemos tenido esta noche un eclipse de luna; hemos visto el principio y hasta la mitad; no el fin porque ya era tarde.

 

DIA #45 - Martes 14 de octubre

Hemos navegado a la velocidad media de 7 nudos por hora en el día. Quince días más de una marcha parecida y estaremos en la costa de Montevideo.

Terminamos de comer cuando el P. Harbustan nos anuncia que un pez mordió el anzuelo..Damos media vuelta y vemos debatirse en el agua,¿qué? ¿un pescado? ¡bagatela! Es un monstruo. Tiran de la cuerda con precaución y el monstruo avanza con el hocico abierto. Ya está a pocos pasos del barco, pero ¿por qué no tiran de la cuerda? ¿qué pretenden? Muy simple. Desconfían poder, con una cuerda tan fina, llevar a bordo vivo el pobre cautivo y lo dejan debatirse en las aguas, y consumir en vanos esfuerzos la poca vida que le queda. Todo esto prolongándose demasiado un marinero, con mano poco segura, procura en cuatro o cinco oportunidades agarrarlo con un instrumento que llaman aquí horca, pero en vano. La preocupación comenzaba a entrar en los corazones cuando se aparece el Capitán que había sido avisado.. Se hace silencio. Con toda la destreza de un marinero consumado, toma un gancho, lo tira sobre el pescado, lo clava de par en par y lo llevan a bordo mientras se debate con fuerza.

Quisiera darles una idea de lo que es ese pescado, pero no sé cómo hacerlo. Me aseguran aquí que les bastará saber que es un salmón muy gordo. ¡Ojalá! Agrego sólo dos cosas: la primera, es que bastaría con creces para la cena de la comunidad de Betharram (80 personas); la segunda es que se llegó a pagar una vez por uno de esos pescados 45 francos. De hecho fue un catador quien lo pagó a ese precio.

 

DIA #46 - Miércoles 15 de octubre

Esta mañana reinó un momento el espanto a bordo de la nave. ¡Si serán raros esos marineros! Lo que a nosotros nos llena de alegría a ellos los espanta; y lo que a nosotros nos pone los pelos de punta a ellos los pone locos de alegría. ¿Conocen el motivo del espanto de ellos? Estoy seguro que no lo adivinarían. Aprendan, y entiendan, si pueden: creen haber visto la tierra..¿Qué tan terrible tendrá la tierra?... Silencio...Dicen muy cerca de mí que si de verdad es la tierra que ha sido vista, tendremos 24 horas más de atraso que agregar a tantas otras que nos ha acumulado la calma chicha. En un santiamén nos unimos al equipaje y declaramos que no queremos la tierra. Alguien sube hasta la cofa, apunta con el larga vista y ve... nubes, barcos y nada de tierra.¡Bendito sea Dios!

Para resarcirnos de nuestro susto, el viento da al barco una dirección mejor de la que tenía. Avanzamos con un promedio horario de 7 nudos.

 

DIA #47 - Jueves 16 de octubre

La dirección mejoró más aun. L´Etincelle está de gran aseo. Navegamos 9 nudos por hora.

 

DIA #48 - Viernes 17 de octubre

Nunca tuvimos un balance tan fuerte como éste. Nuestra velocidad es de 7 nudos

 

DIA #49 - Sábado 18 de octubre

El balance de ayer cesó durante la noche, pero vuelve a hacerse sentir fuertemente por la mañana, continúa largo tiempo, causa algunos daños, y obliga a cambiar de rumbo hacia el oeste y a cargar casi todas las velas. Es un espectáculo lastimoso ver nuestro navío tan pomposamente adornado en los dos últimos día, en ese estado de desnudez horrenda hoy.. Así es la vida.

 

DIA #50 - Domingo 19 de octubre

Recibieron la comunión 26 personas. Espero que antes del desembarque todas habrán puesto orden en su conciencia ¡Si supieran todo el trabajo que se da el P. Guimón! ¡Si lo hubieran oído como yo hace instantes! ¡Qué bello! ¡Qué conmovedor! ¡Qué corazón!

 

DIA #51 - Lunes 20 de octubre

Tenemos la calma chicha. A eso de las 16 horas, va mejorando un poco: hacemos 3 nudos por hora. La temperatura está casi fría. Me regalan dos alas de peces voladores. Black las ha perjudicado un poco, pero las mando así como están. Creo que las verán con gusto.

 

DIA #52 - Martes 21 de octubre

La mañana no se anunciaba favorable; pero al mediodía nuestros marineros sintieron el viento y se ocuparon de la velita de L´Etincelle y poco después navegábamos a 6 nudos, que después fueron 7, y después 8. ¡Oh! ¡ojalá durara 8 días! A las 18, se pone violento el viento; se le saca sin piedad al barco sus cintas, sus encajes etc...Es una suerte que los barcos no saben enfadarse; el nuestro sigue con la misma velocidad.

 

DIA #53 - Miércoles 22 de octubre

El mar hizo de noche tremendo ruido. Como viejos marineros no nos preocupamos; mejor aun, dormimos bien

Nos dijeron que el ruido del mar se debía a la velocidad del buque. Según parece, hemos navegado toda la noche a 9 nudos por hora.”¡Es lindo, es magnífico!” decía uno de los jefes. Nosotros decimos “¡Bendito sea Dios!”

Las 6 de la mañana - No es del todo la misma velocidad, pero no nos quejamos en absoluto: avanzamos 9 nudos por hora. Ya se hacen apuestas a bordo sobre el día de nuestra llegada a Montevideo. A cada uno lo suyo.; nosotros creemos que algo mejor se debe hacer; no apostamos, pero seguimos rezando.

 

DIA #54 - Jueves 23 de octubre

Seguimos andando a 8 nudos por hora

 

DIA #55 - Viernes 24 de octubre

Todavía 8 nudos por hora. Se habla de cierto viento llamado Pampero que debe, según dicen, jugarnos alguna mala pasada, pero esperamos que no pasará nada. De todos modos F.V.D.

Las 15 horasEl mar se pone oleoso, cae la lluvia y nos saca de la toldilla. Nos vemos obligados a refugiarnos en nuestro apartamentito cuyas aberturas hemos cerrado durante tres horas, después de las cuales renovamos el aire por nuestra cuenta y riesgo. Les digo sin más tardar que ningún accidente castigó nuestra temeridad.

 

DIA #56 - Sábado 25 de octubre

El desorden se adueñó del barrio durante toda la noche. El mar hacía oír mugidos tremebundos, los crujidos del barco partían el corazón, nos bamboleamos continuamente en la cama, los muebles rodaban acá y acullá con estruendo. No pudimos celebrar la misa: Mientras estoy escribiendo ¿quién lo diría? me meneo de estribor a babor y de babor a estribor de un modo muy curioso.¡Lástima que no estén aquí es tan divertido! El barco sigue siempre con buen paso.

 

DIA #57 - Domingo 26 de octubre

No se indignen, por favor. Volvemos a tomar el camino a Francia. El país, la patria ¿hay algo más atractivo? Y si ese país, esa patria se llama Francia, Bajos Pirineos, Betharram ¿habrá algo más capaz de enloquecer los más cuerdos de los hombres?

Las 8,30 horas- pensándolo mejor, nos decidimos a despedirnos una vez más de la patria, y volver a tomar la ruta de Buenos Aires. Pero ¡cuánta tristeza en nosotros! Y ¡cuán lento avanzamos!

Mediodía – Ya estamos del todo tranquilos. Andamos ahora ligero (8 nudos por hora). Hemos tenido esta mañana 36 comuniones: 25 hombres y 11 mujeres.

 

DIA #58 - Lunes 27 de octubre

Faltan sólo ocho días para el comienzo del año escolar en Betharram. ¿No convendría que yo estuviera presente, si no puede ser antes, por lo menos el mismo día temprano? No cabe la menor duda. Y bien, lo reconozco, no me animo a creerlo. Tendrán que prescindir de mí los ocho primeros días después del 3 de noviembre. Pasado ese tiempo que me parece un siglo en las circunstancias actuales, tienen la gentileza de darme la seguridad de que estaré presente. ( Me refiero a Buenos Aires, y no a Betharram, podrían fácilmente confundirse). Veremos.

En lo que se refiere a los niños de Betharram, comenzaba, antaño, rezando por ellos, con más fervor que nunca en ese momento ; lo seguiré haciendo, y de mí dependerá que sean todos verdaderos hijos de Betharram.

Los vientos nos fastidian.

 

DIA #59 - Martes 28 de octubre

Hoy estamos de fiesta.. El niño que se nos confió hizo la primera comunión; el más anciano de los marineros y el más joven lo acompañaron a comulgar.

Algunos se dedicaron a pescar aves. (no se rían, no sé expresarme de otra manera) La cosa es así: se tira un anzuelo al mar; un ave, después de dudarlo un momento, se tira también él, nada, duda de nuevo, se deja seducir al fin y se lo pesca como a un pez; ¿cómo llamar semejante operación? Se tomaron de ese modo cuatro en mi presencia.

En el almuerzo se nos trató un poco mejor que de costumbre por ser la fiesta del P. Guimón. Debemos luchar contra los vientos, y se vuelve así más lenta nuestra marcha.

 

DIA #60 - Miércoles 29 de octubre

Es desalentador. Tenemos la calma chicha, y en vez de avanzar, retrocedemos. Un horrible balance no nos deja un momento de descanso y nos deja algo enfermos. No es de extrañar: se rompió el palo trinquete en las tres cuartas partes de su altura. Se lo repuso rápidamente en buen estado.

 

DIA #61 - Jueves 30 de octubre

Día 60 de nuestra navegación. Buena noticia: desde la medianoche vamos a una velocidad de 10, 11 nudos por hora.¡Qué espectáculo nos ofrece el mar en este momento! Por primera vez siento el deseo de verlos a todos reunidos en la toldilla sólo por un cuarto de hora.. ¿Qué arrobamiento en unos! ¡qué entusiasmo, qué éxtasis en otros! Y yo estoy sin imaginación, sin corazón, admiro algo y después no siento nada.

Mediodía – Lo bueno no dura mucho : navegábamos esta mañana a 10,11 nudos. Era el nec plus ultra. Ahora estamos en cero, y a veces bajo cero.

Sigue la calma. El balance es cada vez mayor. No sé lo que estarán pensando en las altas esferas , pero nosotros nos preguntamos si el barco no zozobrará.

El arreglo que se hizo ayer en el trinquete no estaba probablemente bien hecho ya que volvió a romperse el palo. Estamos tranquilos, totalmente resignados.

 

DIA #62 - Viernes 31 de octubre

Siempre la calma chicha, siempre el balance. ¿Cuándo llegaremos?

18 horas – Hace dos horas que el viento sopla fuerte y andamos a 10,11 nudos por hora. El balance continúa, pero se lo aguanta mejor: al andar rápido, la alegría llena los corazones, y el balance, en esas circunstancias, no puede más que causar risa; es lo que hacemos con mucho gusto cuando algún distraído no se agarra de las manos y de los pies y se va de estribor a babor y se viene después, más cómico que nunca, de babor a estribor.

 

DIA #63 - Sábado 1º de Noviembre

Día 62 de nuestra navegación. La noche fue linda. Hemos avanzado , en término medio, 9 nudos por hora y todo deja creer que así continuará durante el día ¡Así sea!

L´Etincelle está de gala. Buena señal.

15,30 horas – El agua del mar cambia de color; dejó de ser azul, es blanquecina. ¿Qué querrá decir? Nos informamos y se nos dice (¡alabado sea Dios!)que nos acercamos a la tierra.

 

DIA #64 - Domingo 2 de noviembre

Día 63 de navegación. El mar no es más blancuzco, sino verdoso, lo que significa, entre los pueblos marítimos, que dentro de unas horas llegaremos al puerto ¡Cómo laten los corazones!

Mediodía – El grito “¡Tierra! “se oye desde lo alto de la cofa. Miramos y no vemos más que agua. Todavía no llegó para los pasajeros el tiempo de ver esa tierra por la que están suspirando.

16,30 horas - ¡Ya está ¡La tenemos esa tierra tan ardientemente deseada: la podemos ver, la podemos contemplar, podemos llenar nuestros ojos de su presencia. Pero.¿dónde está Montevideo? Más paciencia. Entre tanto la gente se entrega a una alegría casi desmedida, se divierte, se ríe, habla más fuerte que de costumbre: se trata, claro, de los pasajeros. Nosotros experimentamos algo de las impresiones que experimentan los de a bordo, pero mantenemos cierto decoro.

Hacemos 7 nudos por hora de término medio.

 

DIA #65 - Lunes 3 de noviembre

Día 64 de navegación ¡Qué espectáculo! Estamos frente a Montevideo, es decir la más bella ciudad que hayan visto los pasajeros, el sitio más hermoso que se pueda imaginar. Además, Providencia de Dios, es hoy la fiesta de los difuntos, y suenan las campanas, y las oímos.. Pero para sentir lo que estamos sintiendo, se tiene que haber vivido 63 días de mar.

Las 10 – Estamos en la lancha que nos hace visitar Montevideo. El interior de la ciudad no se corresponde enteramente al exterior. Sin embargo hay casas y edificios de todas clases que nos llenan de admiración. Los habitantes son extremadamente corteses y manifiestan un gran respeto por los sacerdotes. Hemos visitado dos iglesias y las encontramos llenas de gente de toda edad, de todo sexo y condición, rezando por los difuntos de rodillas en el piso ya que no hay púlpito ni sillas en esas iglesias.

Pero volvamos un poco hacia atrás para que les dé una muestra de la cortesía de los montevideanos por los sacerdotes. Al bajar de la lancha, nos pidieron que nos presentáramos a la aduana.. Nos hicieron entrar en la sala, y los señores encargados declararon que, tratándose de sacerdotes, no tenían nada que preguntar, y que si algo necesitábamos, no teníamos más que decirlo. Les agradecimos y nos fuimos.

Las 21 horas - Nuestro Capitán no quiere ir a Buenos Aires. Nos informa que va a pagar el pasaje hasta esa ciudad, y que estemos listos lo más pronto posible. Todo se pone en movimiento en seguida y media hora después estábamos subiendo a bordo de un buque de vapor, previa sentida despedida al barco L´Etincelle. Creo que en ese momento hubiera querido juntar unas palabras que puedan rimar, pero no lo pude hacer. Estaba triste, sombrío, melancólico. ¡Qué me pasaba? No lo sé.: quizás un presentimiento de lo que iba a ocurrir. ( Escribo esto en Buenos Aires, muy tranquilo en mi celda).

Las 21,30 - La más horrible tormenta se desencadena; se oye el grito más siniestro en un barco: “ya no se puede más gobernar”. Es un capitán que está con nosotros a bordo quien lo echó con un tono que llena de pavor los corazones; y agrega “ daría 30.000 piastras por haber renunciado a ese paseo sentimental” (sic). Para él era, en efecto, un paseo de pura fantasía ¿qué les parece?

Algo había que hacer sin embargo para salvar el navío y los pasajeros.. En nuestra habitación rezamos las letanías de la Virgen, las letanías de los santos, el rosario etc... En otro lugar, lloran, gritan etc...; en otra parte del barco nos imitan y rezan. Y yo que no quiero morir durmiendo, quedo despierto, y sigo despierto, y sigo así toda la noche, haciendo lo mejor que puedo lo que un cristiano debe hacer en esta circunstancia.

En el puente hay un ruido infernal. Los marineros quieren maniobrar, imposible.; el viento se los puede llevar. Los amarran con una cuerda atada a la cintura y consiguen, mediante tremendos esfuerzos, a echar anclas. A partir de ahí sólo se oye el ruido de la tormenta: nos hemos abandonado totalmente a la Providencia.

Según los marineros, no había más peligro desde aproximadamente las 21,30 horas. Para nosotros y los demás pasajeros que nada entendemos de tempestades, seguía todavía a las 4 de la mañana.

Las 5 horas – Levan anclas. Salimos y a las11,30 volvemos a ver la tierra, No vemos Buenos Aires porque queda tapada por una franja circular de barcos de toda nacionalidad.

Al fin, siendo las 14,10 del 4 de noviembre de1856, pisamos esa tierra que desde tan lejos vinimos a buscar. Les dejo imaginar los sentimientos que llenen nuestro corazón en ese momento.

Las 15 horas - Estamos en el hotel de la marina, esperando con algo de impaciencia, nuestro almuerzo. Por fin aparece y recibe la mejor acogida.

Las 17 horas – A partir de ahora, decidimos no continuar con la publicación de nuestro diario. Todos ustedes que leerán estas páginas, recen por nosotros, y por mí especialmente.

P.D.. Acabamos se salir del Palacio Episcopal. No estaba Monseñor; está haciendo la visita de su diócesis, y no volverá antes del mes de enero. Nos dijeron ahí que se había dado al capitán del puerto la orden de ir a nuestro encuentro con embarcaciones, no bien estaría a la vista la bandera Francesa-Bayonesa. ¡Desventurada idea la de hacernos subir a bordo de un vapor americano! No tenía bandera ni francesa ni bayonesa. Pero, permítanme decirles toda la verdad: lejos de sentirme afligido por eso, me alegro de todo corazón y bendigo al Señor que nos salvó de esa ...confusión. Por otra parte ¿no sabemos acaso que la roca Tarpeya no queda lejos del Capitolio, o para hablar más cristiano, más religioso, que el Crucifigatur sigue de cerca al Hosanna. Entonces ¡alabado sea Dios!

Quisiera ahora decir algo sobre Buenos Aires, pero una vida de hombre alcanzaría a penas para contar todas las magnificencias y también (aquí como en todos lados es la tierra de exilio, el valle de lágrimas) las miserias de este país. Además no soy pintor, no soy poeta, no soy nada de lo que se debería ser para lograr algo. Me contento con decir que, si se quiere fundar una ciudad, construir conventos e iglesias, se podrá venir aquí para inspirarse. No creo que en Francia sepan hacer cosas grandiosas como las que se encuentran aquí en cualquier parte.

Bueno, hay que terminar; sat prata biberunt. ¡Adiós, mi lindo pequeño diario! Puedes irte a Francia.; anda, lo acepto, mis votos y los de todos mis hermanos te harán compañía en el viaje. Llegado a destino, procurarás alegrar los corazones que tantas preocupaciones han tenido por nosotros; se lo merecen. Después, tomarás una compostura seria, la compostura que toma alguien cuando expresa los sentimientos más íntimos de su alma, y dirás a nuestro Venerable Superior que la pequeña colonia de Buenos Aires acepta sin dificultad que otras la ganen en muchas cosas, pero en lo que toca al respeto, la obediencia, el amor por su persona; el respeto, el amor, la fidelidad por la sociedad nuestra madre, jamás. Son demostraciones triviales de tanto repetirlas; no importa, se las harás. Lo conozco, y las tomará por lo que son, es decir por la expresión de la verdad.

Dirás también a cada uno de nuestros hermanos, si los ves, que los amamos a todos en el Señor, y que de ningún modo queremos que la distancia que separa nuestros cuerpos, separe nuestro corazones; que recen por nosotros como rezamos nosotros por ellos.

Si puedes hablar con los novicios, les dirás en el oído: Estote parati ( entienden perfectamente el latín y muchas otras cosas ); repíteles que no somos inmortales, que nuestras filas pueden disminuir de un día para otro, que un refuerzo puede ser necesario. Que se entreguen al estudio de las ciencias, es absolutamente indispensable, pero más aun el conocimiento de todo lo que recomienda la 16ª regla del Sumario .

Finalmente, te hago el intérprete de mis sentimientos de respeto, o de afecto, o de agradecimiento a las personas que tendrás la oportunidad de ver.

        Adiós, una vez más, diario mío; sí, será mejor que te vayas; terminaría yo por envidiarte y ofender en algo nuestro Padre que está en el Cielo. ¡Adiós!