SACERDOTE PARA SIEMPRE

Terminado el ciclo de estudios en Dax, Miguel es llamado a Larresore a cubrir el doble rol de prefecto y profesor en el colegio.

En las horas de descanso, sabe combinar su excepcional dinamismo con una distensionada alegría, captando la simpatía de los jóvenes que le son confiados. Organiza encuentros fraternos; anima competencias; promueve deportes bajo la consigna de¡ buen humor. Su norma es: "Nadie tiene que quedar inmóvil". En la clase es severo y exigente; en los recreos es la bondad en persona. Establece una férrea disciplina. Bajo la estructura de acero, cada uno ha descubierto que se esconde un corazón de oro, y detrás de ese temple - en apariencia tosco- se esconde la virtud irresistible de¡ santo.

El año de Larresore es un año lleno de experiencias. Miguel se prepara a recibir las órdenes sagradas: se delinea en el horizonte el gran día de la ordenación sacerdotal.

El 20 de diciembre de 1823, a los veintiséis años, Miguel es sacerdote para siempre: es ordenado por monseñor D'Astrós en la catedral de Bayona. Los festejos en ¡barre, su pueblo natal, son solemnes. Mamá Graciana devora con los ojos a su pequeño sacerdote.

El padre Miguel, ya sacerdote, encuentra en el altar, el cielo que de niño había ido a buscar a la cima de la montaña. Pero se da cuenta de que no se termina nunca de escalar el cielo.

 

 

Reflexión

 

En Lucas (22, 14-20) encontramos la descripción de la última cena de Jesús con sus discípulos. Al partir y bendecir el pan y el vino, Jesús instituye el sacramento del sacerdocio. Desde ese momento hasta el día de hoy, en cada iglesia hay un sacerdote. ¿Conoces al cura de tu parroquia? ¿Sabes a qué se dedica, qué hace?

Miguel siempre soñó con ser un día sacerdote y lo logró a pesar que tuvo que superar muchos obstáculos. ¿Has sentido alguna vez el deseo de poner tu vida al servicio de Cristo y de los hermanos, como lo ha hecho san Miguel?

 

 

 

 Oración

 

Te ruego, Señor,

por todos los sacerdotes del mundo.

Que sean celosos

en su tarea apostólica,

fieles a su vocación,

capaces de sacrificarse por Ti

y de dar siempre

el buen ejemplo a todos. Amén.

 

 

  Propósito

 

Dedícate cada día a la oración personal y a la meditación de la Palabra de Dios para poder descubrir cuál es el proyecto de Dios sobre ti.