UN CORAZON TIERNO Y GRANDE

Un día, un hermano pregunta al P. Garicoits: "¿Por qué nuestra Congregación lleva el nombre de "Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús?". El contesta: "Porque está unida de manera especial a este Corazón Divino que dice al Padre: "Aquí Estoy".

El P. Miguel se concentra en la Encarnación de Cristo. No busca el corazón herido en la cruz, sino el corazón del Verbo hecho hombre, un corazón tierno como el de un niño y grande como el de Dios, que grita al Padre: "¡Aquí estoy!". "El amor - dirá el P. Garicoits - he aquí lo que guía al hombre, el germen divino para sembrar en los corazones".

El ideal grande de su vida será dar a la Iglesia una Familia de Sacerdotes del Sagrado Corazón, sacerdotes "de corazón grande y de voluntad decidida, de ánimo sereno y alegre", listos para hacer la voluntad de Dios "sin demora, sin reserva, sin retorno, por amor".

En el Manifiesto de la Congregación emergen claramente las líneas de la doctrina espiritual del P. Miguel: "A Dios le agradó hacerse amar y nos amó tanto, que nos envió a su Hijo único… El Hijo se hizo carne. Se ofreció en lugar de todas las víctimas y exclamó: Aquí estoy, Padre, vengo para cumplir tu voluntad… ¡De esta manera nos amó Dios! Frente a este espectáculo, los Sacerdotes de Betharram se sienten llamados a imitar a Jesús humilde y obediente, y a consagrar su vida para hacer partícipes a los demás de la misma alegría, bajo la protección de María, siempre dispuesta a todo lo que Dios quería y siempre sumisa a lo que Dios hacía".

La obediencia filial, vivificada por el amor, es el alma de la espiritualidad del P. Garicoits. El lema: "Hágase tu voluntad" (F.V.D.), lo grabará en su corazón con caracteres de fuego.

 

 

Reflexión

 

La Carta a los Hebreos (10, 5-10), revela el pensamiento del P. Miguel: Jesús se hace hombre por obediencia y amor a Dios. Pedro, en su primer escrito (1, 18-21), nos revela el contenido de esta obediencia: hemos sido rescatados con la sangre de Cristo.

Al meditar sobre la Encarnación y la vida de Cristo, el P. Miguel percibe en la figura del sagrado Corazón todo el amor y el deseo de Salvación de Dios para con los hombres.

Quizás imaginas al Sagrado Corazón como una persona mostrando un corazón abierto. Así te lo presentan siempre las estampitas y las estatuas. Para el P. Miguel, como Cristo, siempre estuvo atento y disponible a la voluntad de Dios en su vida. Pienso que nosotros también tenemos que estar al servicio de la voluntad divina, sin demora, sin reserva, sin retorno, por amor. ¿Crees realmente que Dios te quiere? ¿Dónde ves las muestras de su amor?

 

 

 

 Oración

 

Corazón de Jesús

aumenta mi amor por Ti.

San Miguel Garicoits

enséñame a estar siempre

atento a la voluntad de Dios.

Corazón de María,

salva el alma mía.

 

 

  Propósito

 

Busca responder al amor de Jesús, viviendo con generosidad este día.