YO NO ME QUEDARIA

El P. Garicoits ama tanto la vida religiosa que piensa que no esté reservada sólo a los sacerdotes. Es así que decide agregar al grupo hermanos coadjutores.

En el año 1840 entra a Betharram el primero: se llama Arnaldo. Trabaja como sacristán, guardarropa, cocinero y encargado de¡ personal doméstico. La vida es dura, pero está contento porque todos lo quieren.

Un día Arnaldo recibe la visita de un tío. "¿Qué haces aquí? ¿Cuánto ganas?", comienza a preguntar. "Nada, contesta Arnaldo". "¿Nada? Yo no me quedaría aquí ni siquiera una hora". El sobrino describe tan bien las ventajas de la vida religiosa que el tío se retira unos días para reflexionar. DudReflexiónl ejemplo de Arnaldo primero y las palabras del P. Garicoits lo convencen de quedarse, y el hermano Domingo (así querrá llamarse) llegará a ser el panadero de la comunidad, un hombre de oración y un excelente religioso.

"El P. Garicoits amaba particularmente - afirma el hermano Juan - estar con nosotros; nos hacía la lectura espiritual y la meditación. Lo he visto muchas veces lavar y secar los platos". Un día el hermano Luis le dice al P. Miguel que este trabajo no es para él. Y el superior responde sonriendo: "Es más fácil lavar los platos que algunas conciencias". Un día a los hermanos se les pide un trabajo muy poco agradable: traspasar a un barril el contenido maloliente de ciertos recipientes. La cosa no le gusta a nadie. El P. Garicoits se entera. Sin decir nada, se pone un delantal e inicia el trabajo. "Su ejemplo - dice un testigo confundió a los pobres hermanos. La humildad de¡ padre triunfó sobre la repugnancia".

De su humildad y generosidad los hermanos aprenderán a no despreciar tampoco el más humilde de los servicios. De él aprenderán estas palabras significativas: "Busquemos estar contentos, pequeños, fieles. Seremos felices si a la hora de nuestra muerte llegamos a tener tan sólo un grano de humildad".

 

 

Reflexión

 

La vida no consiste en amontonar riquezas, en construir nuestros propios imperios. Escucha a Lucas (12, 15-34) o Mateo (11, 25-27) cuando nos hablan de la verdadera felicidad y paz.

Muchas personas han puesto su bienestar y éxito en la vida religiosa, viviendo en pobreza y humildad al servicio de Dios y de los hermanos, como el Padre Miguel, el Hermano Arnaldo, el Hermano Domingo. Una vida así no tiene desperdicios.

¿ Conoces algún hermano religioso? En general son personas humildes, simples. Con su estilo de vida dan un gran testimonio de fe, de servicio, de humildad y de caridad al mundo.

 

 

 

 Oración

 

Oh Señor, que sepa convivir,

compartir mis bienes con los demás,

y ponerme al servicio del prójimo.

Dame vivir con generosidad lo cotidiano.

Y ayúdame a amar sin pretender ser amado.

 

 

  Propósito

 

Visita a un compañero enfermo; regala una sonrisa a una persona triste; regala una palabra de aliento a quien la necesite.