QUIEN PODRIA RESISTIR

Todos los que han conocido al P. Miguel, han quedado fascinados por su comportamiento. "Cuando celebraba la Misa, parecía transfigurado". ""Era un ángel en el altar".

Durante la celebración, el P. Miguel recibe rayos de luz y de gracias que lo transfiguran y lo elevan del piso bajo los ojos estupefactos de los presentes. De manera especial, la noche de Navidad del 1830, en el rezo del "lncarnatus est" del credo, se lo ve rodeado de una luz extraordinaria. Otras veces se eleva del suelo unos cuarenta-sesenta centímetros en el momento de la Consagración.

Un día alguien le habla de su fervor y comportamiento en el altar. El P. Garicoits contesta con ardor: "Y, ¿quien podría resistir?" Al final de la Misa, se arrodilla inmóvil, los brazos cruzados sobre el pecho.

Una mañana, tenía que salir en seguida después de la Misa. Un hermano lo apura diciéndole que el caballo está listo. "Antes que todo - contesta el Padre - la acción de gracias por la comunión, tú y yo juntos; saldremos después".

El P. Garicoits es devoto de la Eucaristía. Habla "con sentimientos de admiración y de reconocimiento amoroso". Lee a menudo la Palabra de Dios, la medita, la profundiza, la proclama con fe y amor en la predicación. Siempre recuerda un episodio de la infancia. Se encontraba en la fuente de Ibarre con su madre. El agua salía luminosa y fresca de la boca sucia de la fuente. "Ves, Miguel, le decía su madre; esta agua sale límpida y fresca a pesar de la boca" Y agregó: "Es figura de la Palabra de Dios. Siempre es santa y digna del máximo respeto, cualquiera sea la boca de donde sale".

El P. Garicoits recordará durante toda su vida la enseñanza de su madre, y buscará proclamar la Palabra de Dios con el más grande respeto y veneración. Es un hombre de Dios, de fe y oración. Por eso la gente común, cuando hablaba de él, decía: "Es un santo". El santo de Betharram.

 

 

Reflexión

 

La Palabra de Dios es fuente de vida. Siempre hay que escucharla con atención y devoción, para ser amigos de Jesús. (Lc. 10, 38-42) y (Mt. 11, 28-30).

S. Miguel celebraba la Misa con fervor y amor. estaba muy apegado a la Eucaristía. La celebraba todos los días, y meditaba con profundidad el Evangelio. Un cristiano logra crecer bien cuando participa en la Misa de los domingos, escucha el Evangelio, comulga a menudo y busca ayudar a sus amigos.

 

 

 

 Oración

 

Gracias, Jesús,

por todas las cosas bellas

que están en el mundo.

Pero gracias por sobre todo

porque nos has dado Tu Cuerpo

como alimento del alma

y has querido quedarte con nosotros

en el Santísimo Sacramento del Altar.

 

 

 

  Propósito

 

Invita a uno de tus amigos a Misa o a leer el Evangelio. También realiza una obra de bien.