SE PARTE RUMBO A AMERICA

Un S.O.S. desde América.

Los Vascos emigran a Argentina. Ni un cura los acompaña. Su fe está en peligro. Mons. Lacroix se dirige al P. Garicoits, quien responde favorablemente. Todos quieren ir. Salen ocho, el 31 de agosto de 1856, a bordo del "Etincelle". El P. Garicoits seguirá con corazón paterno a estos hijos suyos, y muchas veces los recordará como ejemplo de generosidad y de humildad.

La travesía es larga y difícil: dura 65 días. Las pruebas no faltan. después de dos días de viaje, todos se enferman. "Animo, amigos - exhorta afiebrado el P. Guimón -; mientras se sufre, se salvan almas". Organizan una misión para la gente del barco. Un anciano marinero se arrodilla frente al P. Guimón pidiendo la reconciliación con Dios. El 8 de septiembre, "con una piedad que conmueve", todos hacen la comunión.

Los misioneros desembarcan en Buenos Aires el 4 de Noviembre. Nadie los está esperando. Mons. Lacroix había escrito un tiempo antes al Obispo de Buenos Aires: "Le enviaré unos sacerdotes elegidos entre los mejores de la diócesis… eminentes en la piedad, doctrina, celo y prudencia.

Desearán solo procurar la salvación de las almas, no pedirán favores ni recompensas; se contentarán de lo que reciban para comer o vestir".

Los misioneros se dedican con alma y cuerpo al apostolado: catecismo, predicación al pueblo, enseñanza. Abren un colegio bajo la advocación de San José, en la periferia de la ciudad, para la educación de la juventud. Iniciará con tres alumnos.

El P. Garicoits los sigue permanentemente de lejos, exhorta a sus misioneros, los bendice. Los primeros llegan a Argentina, luego otros a Uruguay, Paraguay y Brasil. Se ha hecho realidad el sueño del fundador: tener una patrulla móvil, que, cruzando el océano, ejerza la "inmensidad de la caridad".

 

 

Reflexión

 

Hoy más que nunca, la Iglesia siente el envío de Jesús de ser misionera (Mt. 28, 16-20). Presente en los cinco continentes, anuncia el Evangelio, ayuda a los pobres y reza con la gente al Padre del cielo.

Jesús envió a sus amigos como misioneros (Lc. 10, 1-9); el P. Miguel manda a sus mejores compañeros a América a predicar y a trabajar para el Reino.

La familia de Betharram quiere estar formada por personas generosas que anuncien el Evangelio y compartan la vida difícil de los pobres. Ruega al Señor para que suscite la vocación misionera en ti y en muchos jóvenes.

 

 

 

 Oración

 

Señor, suscita vocaciones

y ayuda a los misioneros en su trabajo.

Que pueda comprender

que mi primera tarea misionera

es la de vivir una vida

auténticamente cristiana.

 

 

  Propósito

 

Los misioneros necesitan de tu ayuda: Ruega por ellos, instrúyete sobre lo que hacen, renuncia a algo para contribuir con las misiones.