EL ENAMORADO DE LA VIRGEN

El P. Miguel ama apasionadamente a la Virgen. Desde niño le rezaba. A los pies de la estatua de la Asunción en la iglesia parroquial de Ibarre escucha la llamada de Dios; y el niño vuelve a casa a confesar a la madre: "quiero ser sacerdote".

Años después, frente al llamado de fundar una familia religiosa, corre a los pies de la Virgen de Betharram. Allí una fuerza extraordinaria lo embiste, disolviendo dudas y vacilaciones. Desde aquel día, el P. Miguel consagra su vida y sus fuerzas a la realización de esa obra.

El Padre Garicoits llevaba siempre el rosario alrededor del cuello. Se inscribió en la Asociación de¡ Rosario perpetuo, eligiendo las tres de la mañana para rezarlo. "Me es imposible iniciar la mínima cosa sin invocar a María..." Celebra con toda solemnidad sus fiestas. Prefiere la de la Anunciación, porque ella dice a Dios aceptando su plan: "Aquí está la sierva del Señor, que se cumpla en mí tu Palabra".

Su devoción a la Virgen será animada por el mismo espíritu que su devoción al Sagrado Corazón.

Cuando en febrero de 1858 la virgen aparece a una niña de Lourdes, muchas personas no creen y se ríen de esa 'comediante'. El P. Garicoits, al contrario, habla de eso con entusiasmo: "Qué bueno es el Señor, cómo hace llover sus gracias sobre nuestros Pirineos". Por su prudencia, el Obispo de Lourdes le envía a Bernardita por una consulta. Desde ese momento el P. Garicoits está más que nunca convencido de la veracidad de las apariciones de la gruta de Massabielle. Y en este sentido le responde al Obispo. Un día llegará a revelar que Lourdes, como lugar de culto a la Virgen, opacará al santuario de Betharram.

Su amor a la Virgen lo lleva a prever el futuro.

 

 

Reflexión

 

El Padre Miguel es un devoto apasionado del Sagrado Corazón. La oblación y la obediencia de Jesús al Padre del cielo diciéndole: "Aquí estoy para hacer tu voluntad", lo impacta profundamente. Ve un eco de esta actitud en María, cuando se hace disponible al Padre diciéndole: "Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1, 26-38).

A la devoción al Corazón de Jesús, el Padre Miguel agrega la devoción al Corazón de María. La recuerda en todas sus dificultades, invoca su ayuda y protección, se hace disponible a la voluntad de Dios como Ella. De esta forma, el Padre Miguel nos invita a poner toda nuestra confianza en la Virgen María. Como Jesús, María y Miguel, ¿no sientes ganas de decir siempre que sí a Dios?

 

 

 

 Oración

 

Reza con devoción algunas "avemarías..."

 

 

  Propósito

 

Ruega cada día a la Madre de Jesús, y confíate a Ella, para realizar tu vocación cristiana y misionera.