UNA AZADA Y DOS POLLOS

Después de tres años al servicio de la familia Anghelú, Miguel vuelve a Ibarre; papá Arnaldo lo necesita para el trabajo. Miguel no está hecho para esto.

Desde pequeño había manifestado su deseo de ser sacerdote. Pero papá Arnaldo le decía: "Ni pensarlo. Somos demasiado pobres". Miguel no se da por vencido, y seguirá insistiendo.

Catalina, la abuela, lo comprende. Ve claro y lejos: Miguel será sacerdote; como siempre lo ha soñado.

Un día, Arnaldo, Graciana y Miguel están punteando la tierra del viñedo. La abuela, allí al lado, los acompaña hilando. De repente Arnaldo pregunta: "Graciana, ¿Qué haremos de Miguel?.. Es hora de pensarlo". Graciana calla. Es triste para una madre oír el mismo estribillo: "Somos pobres". Miguel queda con la azada suspendida en el aire, mientras el corazón late fuerte. Interviene la abuela: "Arnaldo, hijo mío, tu no sabes administrar tu casa, no sabes valorizar a tus hijos. Miguel no es un muchacho común, tiene inclinaciones hacia el estudio. ¿Por qué no complacerlo?". "Somos demasiado pobres. No podemos costearle los estudios", contesta tristemente Arnaldo.

La abuela, no piensa lo mismo: "¿Qué importa si somos pobres? Yo conozco al P. Borda; él nos puede ayudar… Y tú - dice a Miguel -, ¿qué harías si te mandamos a estudiar?". "Partiría en seguida, mañana mismo".

Al día siguiente, la abuela se dirige a Saint-Palais; en su diestra tiene un bastón para apoyar sus ochenta años, en la izquierda una canasta con dos pollos para regalar al P. Borda. El párroco la recibe con alegría: es una amiga que durante la revolución lo había salvado, escondiéndolo en su casa. Conclusión: Miguel iría a Saint-Palais para continuar sus estudios. El camino al sacerdocio está abierto.

Miguel nunca olvidará aquel momento. Más tarde contará a sus alumnos: "Debo el sacerdocio a mi venerada abuela".

 

 

Reflexión

 

Para todos la vida es una llamada. Es el Señor quien lo hace. Leemos en el Evangelio de San Mateo (6,18-22) como Jesús llama a sus primeros discípulos. Juan, en su Evangelio (12, 24-26), agrega que la vocación es una semilla sem\Athens\Aegean\2812\libros\miguel\sembraen el corazón del hombre para darle nueva vida.

Miguel se sintió llamado a ser sacerdote. Encontró dificultades. Pero Dios puso en su camino buenas personas que lo ayudaron. También a tu alrededor, Dios pone buenas personas, que te pueden ayudar a seguir a Jesús. Acércate a ellas.

 

  

 

 Oración

 

Señor,

dame la gracia

de conocer mi vocación

y la fuerza de cumplirla

plenamente. Amén.

 

 

  Propósito

 

Habla con una persona de tu confianza (padres, sacerdote, religiosa…) de tus proyectos para el futuro.