QUIEN ENCUENTRA UN AMIGO

Miguel trabaja y estudia. El R Borda lo ayuda a entrar en el colegio de Saint-Palais.

Sus primeros meses de clase son difíciles: conoce poco el francés y empieza el estudio del latín. Y después el trabajo: servir la mesa, acompañar al párroco en los entierros, ayudar a la cocinera, llevar a pastar y dar de beber al caballo del P. Borda. Con tanto trabajo, Miguel puede estudiar sólo de noche, hasta muy tarde.

En el colegio de Saint-Palais, Miguel se encuentra con un buen joven: Evaristo Etchecopar. Gracias a él, realiza grandes progresos en latín: Evaristo le explica las reglas y le ayuda a descifrar los enigmas de la gramática latina. En poco tiempo llega a ser el primero de la clase.

No sólo eso. Evaristo es también un joven piadoso: Miguel, con su escuela, crece en piedad y virtud. Los dos amigos, después de haber prepara\Athens\Aegean\2812\libros\miguel\aradoen la sacristía los ornamentos, se arrodillan frecuentemente y largo tiempo delante del tabernáculo para rezar, y, cada día, participan de la misa con fe y devoción. Evaristo habla con fervor de Dios y de la Virgen. Miguel queda fascinado de la sabiduría y piedad de su querido amigo. Pero esta situación no durará por mucho tiempo, porque Evaristo morirá a temprana edad, a los quince años.

 

 

Reflexión

 

Así reza un refrán: "Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro" S. Pablo nos habla de las reglas de la amistad en su primera carta a los Corintios (13, 1-8), y S. Juan en su Evangelio nos transmite el pensamiento de Jesús sobre el mismo tema (15, 12-17). Todo el mundo nos habla de amistad, pero no siempre está de acuerdo con Jesús y con S. Pablo. Para merecer un verdadero amigo hay que ser buenos, generosos, honestos. La amistad pide paciencia, atención, sacrificio, disponibilidad. ¿Cómo actúas con tus amigos, con tus compañeros?

San Miguel, respecto de su amigo Evaristo, no sólo ha sabido recibir, sino también dar afecto, estima, compañía, servicio. ¿Cultivas la amistad?

 

  

 

 Oración

 

Estoy contento, Señor,

de tener amigos.

Te agradezco

porque Tú me los has dado.

Oh Jesús, ayúdame a conservar

una amistad fuerte y buena:

que sepa sostener a mis amigos

en los momentos difíciles,

y pueda recibir de ellos

su comprensión y apoyo Amén.

 

 

  Propósito

 

Sé amable con el amigo que se ha portado mal contigo.